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Desgarradura del Yo

 

«En lo alto del cielo he buscado la fuente
de la predestinación, el Paraíso y el Infierno.
Habló entonces mi maestro y dijo: “Amigo,
los hados, el Paraíso y el Infierno
solo existen dentro de ti”».

Omar Khayyam. Citado en
Problemáticas y métodos del psicoanálisis,
Sándor Ferenczi.



Escisión del Yo, series complementarias y transgeneracional



Series complementarias

    Entre 1916 y 1917, Sigmund Freud enuncia en la conferencia Los caminos para la formación de síntomas un esquema donde ubicar los caminos —valga la redundancia— que llevan en sí las huellas de la enfermedad. Es lo que llama series complementarias.

    En resumidas cuentas, por un lado está el vivenciar traumático de la vida adulta, y por otro, la predisposición. Esta última se ramifica a su vez en dos series más: vivenciar infantil (fijación de la libido) y vivenciar prehistórico. En esta conferencia, Freud también va a trabajar, entre otras cosas, tres conceptos importantes: fantasías primordiales o protofantasías, realidad psíquica y factor cuantitativo.

    Entonces, podríamos decir que, para la aparición de una enfermedad en la vida de una persona, no solamente se encuentran los acontecimientos desencadenantes a lo largo de su vida adulta —situaciones estresantes y traumáticas, movilizadoras, dolorosas, inasimilables— También existe una predisposición a enfermar, una labilidad proveniente de la vida infantil producto de la fijación de la libido en zonas erógenas particulares en el recorrido de su desarrollo; y nos encontramos también con un origen estructurante aún más arcaico, un vivenciar prehistórico, podríamos decir: “la carga del legado ancestral”.

    Siguiendo la misma línea de trabajo, Freud, en la misma conferencia, contrapone la realidad material y la realidad psíquica, asumiendo que los síntomas son figuraciones, unas veces de esta, otras veces de aquella. Aún da un paso más.

    Las protofantasías serían: castración, seducción y escena primaria, las cuales se definen como un patrimonio filogenético. Serían contenido psíquico transversal a la especie humana, que se pone a disposición en el presente; se actualiza ese contenido cuando “el individuo rebasa su vivenciar propio hacia el vivenciar de la prehistoria”. Y agrega: “el niño fantaseador no ha hecho más que llenar las lagunas de la verdad individual con una verdad prehistórica”.

    Y, por último, un factor determinante en la formación de síntomas: la condición de naturaleza cuantitativa, o lo que es llamado en la obra freudiana el punto de vista económico. Es como decir: “algo” en la historia biográfica de la persona que enferma funciona como un atractor inconsciente; también se podría decir que allí hubo o hay fijación.

    Ese “algo” debe presentar una cantidad suficiente, una magnitud energética considerable, para funcionar como factor etiológico: proveniente de la realidad material, desde la realidad psíquica, del vivenciar adulto, del vivenciar infantil o incluso del vivenciar ancestral. Y, diríamos mejor, de una mezcla de varias circunstancias.

Escisión del Yo

    Hay que introducir una noción que hará de puente para lo que vendrá más adelante. Tomando las páginas 203-206 de Esquema de psicoanálisis y el texto publicado de manera póstuma La escisión del Yo en el proceso defensivo, como indica el título de este último, se trata de una noción de ruptura de la psiquis.

    Más bien, de la desgarradura del Yo como consecuencia de una modalidad de respuesta ante la demanda metabólica que exige, en algunas circunstancias, el choque de la realidad material; o también la exigencia puede estar dada por la realidad psíquica.

    Para ser más preciso al respecto, el Yo responde con una fractura cuando hay un conflicto tal que la realidad externa y la realidad interna entran en tensión exacerbada.

    La escisión del Yo como mecanismo defensivo es una consecuencia paradójica: un modo de respuesta dual que conforma a la vez cada plano de las dos realidades, a costa de una desgarradura.

    La condición del factor cuantitativo antes mencionada, y la consecuencia de desgarramiento del Yo como proceso de respuesta defensiva ante la situación de conflicto, configuran un panorama adecuado para hablar de algo que se acerca más a un estado patológico.

    Ahora bien, Freud aborda el proceder del aparato psíquico mediante tres aspectos principales: tópico, dinámico y económico. Lo que se conoce como metapsicología.

    El factor económico está en relación con la cantidad de energía que suscitan los procesos anímicos, qué intensidad tienen. Lo dinámico sería cómo un juego de fuerzas genera el conflicto, la contraposición de intereses. Y, por último, el factor tópico, el dónde (Inconsciente, Preconsciente, Consciente – Ello, Yo, Superyó).

    La presentificación de esta desgarradura en el Yo, metapsicológicamente, ¿qué implica esta escisión?

    La escisión del Yo, como mecanismo defensivo, no solo está articulada en las psicosis, perversiones y neurosis, sino que también es un proceso que se pone en juego en un funcionamiento, de algún modo, equilibrado del aparato psíquico. Ferenczi: “según la doctrina psicoanalítica, no hay diferencia fundamental entre «normalidad» y neurosis. Sabemos por Freud que «las neurosis no poseen un contenido psíquico característico, específico y exclusivo». Y según la fórmula de Jung, la enfermedad de los neuróticos está provocada por los mismos complejos que todos afrontamos. Añadamos que la diferencia se sitúa esencialmente sobre el plano cuantitativo, práctico” (VII. “Transferencia e introyección”).

Legado ancestral

    Hay que poder hacer el ejercicio de presentificar la existencia del individuo humano perteneciente a una red compleja formada por otros individuos humanos cercanos; en este caso, particularmente, la referencia está dada por el sistema familiar. No solamente el individuo está atravesado por las complejas huellas de su vida biográfica, sino que, de algún modo u otro, no se puede escapar tan fácilmente a los influjos conscientes e inconscientes de las huellas y recovecos dejados por los ancestros de su clan.

    Hay siempre un legado, quiérase o no, una trans-misión (como si esta además fuese parte de un mecanismo más amplio propio de la especie). Es decir que habría, en principio, dos estatutos de transmisibilidad que cabría diferenciar: por un lado, un legado familiar transgeneracional; y por otro, un nivel de trans-misión filogenética, de la especie humana. Y ambas cuestiones habría que poder concebirlas más allá de la etiología patológica.

    En referencia a los primeros vínculos y a lo transmisible, en el libro La corteza y el núcleo se encuentra la siguiente cita, por lo demás bastante contundente: «el decir enterrado de un progenitor se vuelve en el niño un muerto sin sepultura. Este fantasma desconocido retorna entonces desde el inconsciente y ejerce su acoso induciendo fobias, locuras, obsesiones. Su efecto puede llegar a atravesar generaciones y determinar el destino de una genealogía».

    Con el apoyo del esquema de las series complementarias, se puede entender que las problemáticas acaecidas en la vida de un individuo no siempre radican en su origen en el desarrollo exclusivo de la vida biográfica adulta, sino que más bien suelen encontrarse fijaciones libidinales en la edad infantil, conflictos incluso perinatales o gestacionales, y más allá aún, huellas de traumas o conflictos heredados, nucleados hoy dentro del Yo.

    “El conflicto sobrevenido en el seno de una generación nunca aparece resuelto de manera transmisible en esta, sino solamente en las generaciones ulteriores”.
Nicolas Abraham.

    Pertenecen muchas veces estas problemáticas a una historia familiar oculta, negada a fuerza defensiva por el dolor incipiente de los acontecimientos. Como sintomático y patológico, aún viven aquellos secretos en los descendientes a modo fantasmático, extraños a uno mismo. Presentes y ocultos a la vez. Como si fuese una onda expansiva transversal a los individuos del clan, que se replica a través del tiempo como patrones constituyentes de un legado siempre listo para develarse y ocultarse al mismo tiempo.

    Otra frase potente de La corteza y el núcleo pone de relieve esta especie de continuidad: «el inconsciente materno está contenido en la palabra del niño según la modalidad del fantasma». El niño expresaría no solamente en palabras, sino también en su conducta, en sus gestos, en sus síntomas, de qué modo trunco está inscripto en el “psiquismo del sistema familiar” aquello que ha permanecido en el silencio de lo no simbolizado, de lo negado e incluso muchas veces de lo no pensado. Dramas dolorosos, vergonzosos e inasimilables.

    ¿Y qué posibilidad tiene un miembro del clan familiar de hacer algo con “eso”? ¿Qué es lo que se puede hacer? Quizás simplemente empezar, ni más ni menos. Empezar a saber qué es o fue “eso” puede ser un primer paso.

    Ferenczi, en Thalassa, converge con Freud en una idea fundamental: la repetición como intento de ligar lo traumático. Cuando un hecho traumático no ha podido ser metabolizado ni simbolizado, retorna de manera inconsciente bajo formas diversas —síntomas, conductas, enfermedades— como un esfuerzo fallido de tramitar aquello que no encontró sepultura digna.

    Lo que llamamos herencia, plantea Ferenczi, sería en parte la transferencia a los descendientes de esa tarea pendiente: liquidar los traumatismos que cada generación no pudo resolver. Y cada existencia individual, al vivirlos, elimina una porción de esa carga.

    Como si los miembros del clan familiar, a través de la repetición puesta en juego en síntomas, enfermedades psíquicas y orgánicas, situaciones peligrosas y riesgosas para la vida, internaciones, pérdidas de trabajo, quiebras económicas, enfermedades psicosomáticas, crisis espirituales, muertes repentinas, etc., pusieran a disposición un intento fallido de tramitar los hechos traumáticos no resueltos en generaciones anteriores.

    “Los secretos de familia son asuntos candentes. [...] Y pasan de mano en mano, cada mano quemándose en el proceso, de generación en generación. En cierto modo, crean una división de la personalidad: una parte que sabe y una parte que no quiere o no puede saber” (Anne Ancelin Schützenberger).

[...]

Apertura de cierre

    En este escrito se trazó un camino sobre la complejidad puesta en juego para la formación de ciertas problemáticas o enfermedades. Una mayor profundización y delimitación entre filogénesis y transgeneracional exceden el marco de este. Así como los conceptos de cripta y fantasma, originalmente citados en el libro de Nicolas Abraham y María Torok. Igualmente las fantasías primordiales quedan aquí como excedentes y pendientes de un desarrollo más amplio. También se mencionan: realidad material, realidad psíquica, conflictos, traumas, metapsicologíaSe ha considerado como uno de los ejes principales las series complementarias. Un segundo eje importante ha sido la escisión del Yo (como mecanismo de defensa). Y por último y no menos importante, el tercer eje como factor cuantitativo.

    Las formaciones de los síntomas exigen que se abandone la forma de pensar sobre la base de un paradigma simplista. No se trata de buscar en acontecimientos actuales ni tampoco en un pasado infantil aislado. Cada sujeto es particular en su forma de metabolizar los acontecimientos de su biografía, los años infantiles, las fijaciones, los conflictos no resueltos, la intensidad de los impactos emocionales; y, en muchos casos, es necesario trabajar con los contenidos ancestrales, con el entramado familiar secreto que todavía no ha encontrado palabras.

    Freud afirmaba: “el yo no es dueño en su propia casa”, aludiendo a la existencia de poderes y fuerzas inconscientes que influían fuertemente en la cotidianeidad a costa del interés voluntario de controlar la propia vida. La escisión del Yo muestra que no hay en el psiquismo una pureza homogénea, sino que hay hiancias, en donde, por ejemplo, se puede sostener simultáneamente un saber y, al mismo tiempo, un desconocimiento, el contenido ignorado se encapsula y se generan enfermedades u otras manifestaciones dolorosas para la vida anímica.

    Muchas veces un síntoma puede tomar expresión en el presente pero tener su origen en circunstancias propias o heredadas que no han podido ser suficientemente elaboradas. Y allí toma fuerza la repetición como mecanismo de retorno de “eso” que busca de manera insistente ser escuchado, ser visto, ser simbolizado, aunque el secreto también, en su esencia, quiera permanecer oculto.

    Entonces el desafío puede estar en la apertura —o no— de un trabajo psicoterapéutico: saber de la insistencia de la repetición e instaurar la posibilidad de situar palabras donde hubo silencio.





Bibliografía

  • Sigmund Freud - Conferencia 23, "Caminos para la formación de síntomas"

  • Sigmund Freud - "Escisión del Yo como mecanismo de defensa"

  • Sigmund Freud - "Esquema del Psicoanálisis"

  • Sándor Ferenczi - "Problemáticas y métodos del psicoanálisis"

  • Sándor Ferenczi - "Transferencia e Introyección"

  • Sándor Ferenczi - "Thalassa"

  • Sándor Ferenczi - "La introyección en la neurosis"

  • Nicolas Abraham y María Torok - "La corteza y el núcleo"

  • Anne Ancelin Schützenberger - "Genealogía"










¡Escucha tú, pequeño ego!

 

    Bosquejo: Escucha tú pequeño ego. Que dices NO a la guerra mientras en el fondo la incitas. Te pones en bandos, sean de fútbol, agrupaciones políticas o paises, dices amar a tus colores y aborreces los opuestos, eso no es amor, es fanatismo. 

    Escucha tú, pequeño ego que intentas controlar y manipular a tu pareja porque no puedes solo o porque sientes angustia de la soledad. Te enojas si tienes que hacer un esfuerzo para alcanzar algo, y te quejas por no poder conseguirlo. Si lo consigues festejas tus triunfos como si fueses tan pequeño como lo eres. Tú, ego, eres eso que no puede verse así mismo, porque no puede haber un otro que te haga dar cuenta de que hay algo más allá. Si por alguna circunstancia, ocurre algo que en tu hipócrita inocencia viene a hacerte correr el velo, ahí es cuando lloras. Ahi es cuando te angustias, y ni siquiera es realmente angustia, es un drama causado por el malestar que sientes, y lloras. 

    Lloras porque tú pequeño, no puedes sentir malestar, no lo toleras. Toleras la queja constante de sentirte mal, eso sí toleras, andas siempre con pequeñeces porque no quieres conocer lo grande. Tú pides herramientas para la gratificación, pides ayuda para cambiar y en verdad estás queríendo seguir gratificandote o buscando aún más gratificación. Dices que quieres disfrutar y ni siquiera sabes cómo es que disfrutas, y ni eres consciente de lo que es disfrutar, sólo afirmas "sí yo se cómo se disfruta", claro que lo sabes, vives de eso.

    Defiendes tu bandera y odias al que está en frente, y hablas del bien, del amor. Pero no eres capaz de darte cuenta de qué estas hecho verdaderamente, tú pequeño ego no te dedicas a eso. Tú pequeño ego te dedicas a fabricar hipocresias, ilusiones, pequeñas cosas. No quieres sentirte incómodo, no quieres llorar, no quieres sentir malestar, y si lo haces es porque disfrutas, eso sí sabes hacerlo. 

    Sabes presumir todo lo que puedes poseer, belleza, inteligencia, objetos, poder, fama, dinero, cualidades de tu personalidad, habilidades, incluso personas o animales, eso sí que sabes hacerlo bien, presumir. Y sabes muy bien negar de lo que te acusan, acusando a otros, no olvides que la hipocresía sí es lo tuyo. 

    Tú pequeño ego tienes grandes problemas, pides soluciones rápidas para que no se interrumpa tu disfrute y no quieres hacer nada para cambiar, ni siquera para entender lo que pasa. Eres perezoso para escuchar, para leer y prestar atención, si lo haces es para sacar provecho. Entender qué es lo que pasa te parece aburrido y deprimente, no quieres sentirte mal, huyes de la angustia, asique decides negar la realidad o seguir guardando las cosas debajo de la alfombra. Hasta que un día estallas por una crisis, y pides ayuda porque quieres seguir disfrutando, no porque quieras saber. 

    Quieres presumir tus habilidades en el deporte, en las conquistas. Todo es conquista, disputa y competencia para vos, pretendes conquistar una pareja, una habilidad, un trofeo o una medalla, o pretendes conquistar cualquier objetivo, incluso un país o la gobernación de una provincia, ciudad o municipio. Sino manipulas intentas controlar para salirte con la tuya, así evitar a toda costa la angustia. 

    Pequeño ego si pudieses leer estas palabras no estaría escribiendote, escribo porque no es a vos a quien va dirigido esto, más bien si quisiera que leas algo, deberia ser muy hábil para no herirte, ya que eres muy susceptible y reaccionario, a su vez eso es puro drama, porque eres bastante duro por cierto. Pequeño ego, la raíz de tu modo de comportarte está en algo mucho más grande de lo que tú eres, y es en el miedo que tienes, allí está la causa, el porqué te comportas tan esquivo. En el fondo eres cobarde, vanidoso y presumido. Y sientes verguenza de eso, te ruborizas si tienes que hablar de algo serio que te comprometa, o prefieres reirte como un desquisiado. Tampoco sabes muy bien lo que es la seriedad, te pones solemne como cuando ingresas a tu templo, y sales y haces con la izquierda lo que no sabes hacer con la derecha. 

    No sabes de autoridad sabes de golpes, confundes la palabra recta con los gritos, la delicadeza con mojigateria y seducción, y transgiversas la flexibilidad en charlatanería. Tú pequeño, lo unico que quieres es el disfrute, trabajas para disfrutar, vacacionas para disfrutar, te alimentas y bebes para disfrutar, si es algo que no es inmediato lo sufres para disfrutar más adelante, no puedes entender cómo irías a hacer algo para no disfrutar. 

    Todo lo que buscas es por el disfrute, persigues el placer y la inmediatez, eres un gran tirano pequeño ego, esclavizas a propios y ajenos con tus berrinches. Quieres el control, más bebida, más comida, más tecnología, más dinero, más casas, más autos, más actividades, siempre quieres más, y todo aquello que se oponga a tus caprichos será enemigo.

    Tú pequeño ego quieres viajar todo el año, quieres recorrer el mundo, y te sientes grande. Te sientes grande cuando estás cerca de recorrer otros mundos, una conquista más, un trofeo, otra medalla en puerta, "he conquistado la luna" te dices orgulloso, y quieres más. Tus berrinches también son guarradas contra el planeta creyendo de antemano que es tu propiedad, es el que habitas hoy y ayer, el mismo que destruyes.



Escrito en honor a Wilhelm Reich, específicamente a la conmemoración de su ensayo "Escucha tú, pequeño hombrecito".




La manifestación de la psique

 


Por su puesto,

todos soñamos por regla general varias veces cada noche,

aunque luego no nos acordemos.

En nuestros sueños,

habitamos mundos luminosos que no hemos creado a conciencia,

y algunas personas viven en ellos cosas muy intensas”.

Rupert Sheldrake.



¿Cuánta luz ha de ingresar por la ventana?

Si aquella luz sería metáfora de epifanía...no sería incorrecto de todos modos, aquella mesura necesaria, que puede uno llegar a representarse en cuanto a un oso devora empalagado la miel de un panal de abejas.

El velo se correrá pues si el frío de las habitaciones lo amerita, y se ajustará si el calor ya se ha adentrado lo suficiente. Si aquella luz revela mí ser...es decir, si aquella luz se revela, ya no habrá diferencia. Una luz ha de ser la que habita cada ventana, solo una.


La manifestación de la mente, el alma y la conciencia

    Si bien en la historia del desarrollo del conocimiento científico – y en particular en el marco de la ciencia cognitiva- se han estudiado las llamadas funciones cognitivas superiores, es decir, aquellas facultades del cerebro humano, tales como la lógica, el razonamiento, el lenguaje y la capacidad cognitiva de organizar el espacio y el tiempo, entre otras, las posibilidades del ser humano no se agotan en lo puramente racional y lógico. Desde tiempos remotos, y en diversas culturas, el ser humano ha manifestado la capacidad de vivenciar experiencias -llamadas en diversos ámbitos- "trascendentes".

    Michel Odent afirma que "el acceso a la trascendencia implica de entrada una reducción de la actividad del neocórtex". El neocórtex, considerado la capa más reciente en la evolución del cerebro, colabora con las funciones cognitivas superiores. Odent señala que ciertas actividades pueden facilitar experiencias trascendentes: el orgasmo sexual, la creación de obras artísticas (pintura, música, poesía, baile, canto), así como el "chamanismo, el trance hipnótico, la plegaria, la meditación, el ayuno y las drogas psicodélicas", entre otras prácticas culturales y espirituales.

    El ser humano parece capaz de generar estados emocionales o vivenciales intensos, asociados con modificaciones en el funcionamiento de las redes neuronales de la actividad cortical. Con frecuencia se registra una disminución de la actividad en algunas redes del neocórtex, así como también otras zonas cerebrales reorganizan su funcionamiento.

    Quizás en vez de entrar en detalle sobre anatomía y funcionamiento del cerebro, lo importante sea apreciar que las experiencias ordinarias de la realidad se presentan principalmente en un orden físico-material, mientras que lo trascendente posee una impronta susceptible de desprenderse del mundo de la materia.

    La "trascendencia" es un concepto algo más familiar para las filosofías de oriente que para las tradiciones de occidente. En esta última, la interpretación de la naturaleza de la realidad estuvo, durante gran parte de su historia, más arraigada a una concepción inmanente de la naturaleza: la realidad entendida como algo dado, objetivo y material. Los fundamentos epistemológicos de dicha perspectiva materialista se apoyan en las facultades racionales y lógicas del pensamiento.

    Antes del aporte de la teoría de la relatividad a la ciencia moderna, los conceptos de tiempo y espacio en occidente estaban ligados a una concepción naturalista afín a un estado ordinario de conciencia, concepción que luego se reveló limitada para describir la realidad de la experiencia. En cambio, como señala Fritjof Capra, los místicos orientales relacionan las nociones de espacio y tiempo con estados particulares de conciencia, a los que acceden al ir más allá del estado ordinario mediante la meditación.

    Es decir que, los místicos orientales por ejemplo, a través de la meditación accedían a estados no ordinarios de conciencia, ya intuían -previo al desarrollo de la física moderna en occidente- el tiempo y el espacio como categorías creadas por la mente, y no únicamente inherentes a la naturaleza. Como señala Fritjof Capra, “Los sabios orientales hablan también de una ampliación de su experiencia del mundo en estados de conciencia más elevados, y afirman que estos estados contienen una experiencia del tiempo y del espacio radicalmente diferente. No sólo afirman que en la meditación van más allá del espacio tridimensional ordinario, sino también -e incluso con más fuerza- que trascienden la conciencia ordinaria del tiempo. En lugar de una sucesión lineal de instantes, experimentan -según dicen- un presente infinito, eterno y, sin embargo, dinámico”.

    Estas experiencias trascendentales vinculadas a diversas prácticas promueven modificaciones en la actividad cerebral. Sin embargo, su vivencia no se limita a lo estrictamente material del cerebro. Abre a un horizonte simbólico, cultural y espiritual de la existencia, reafirmando una dimensión esencial del ser humano que, en gran medida, ha sido olvidada y desacreditada.

    Sería crucial considerar para estas experiencias la importancia del set y setting. Se trata, básicamente, de la intención que se tiene, los objetivos internos, así como el sostén que brinda el entorno, incluyendo la idoneidad y preparación mental de quien acompaña.

    Inclusive en una práctica de meditación que no requiera de un acompañante, es necesaria cierta preparación. Puede incluir un ”para qué”, como mínimo disponer de un lugar tranquilo donde poder concentrarse en silencio, o incluso compenetrarse con música evocativa.

    En definitiva, el contexto interpersonal e intrapersonal es parte constitutiva de la experiencia.

    Estas experiencias no solo proporcionan cambios físicos y químicos en el cerebro, sino que también se deja entrever un ir más allá de lo estrictamente material, lo que podría describirse como el estadio trascendental de la vivencia.

    Como señala Grof, “Existe un amplio conjunto de parámetros no farmacológicos a los que nos referimos como set y setting. […] El término set incluye las expectativas, motivaciones e intenciones del sujeto”. Este set también abarca aspectos del terapeuta, guía o facilitador, como su concepción sobre la experiencia y los objetivos acordados previamente, así como también “la preparación y programación, y la técnica del guía u orientación específica utilizada durante la experiencia”.

    Por su parte, “el término setting se refiere al contexto o ambiente, tanto físico como interpersonal y a las circunstancias concretas” bajo las cuales se lleva a cabo la experiencia.

    En definitiva, el set y setting no son elementos accesorios, sino condiciones esenciales que moldean la apertura hacia lo trascendental.

    Desde que las neurociencias han podido computar y registrar los resultados de la actividad cerebral en expertos en meditación, se ha podido comprobar la diferencia hemodinámica del funcionamiento del cerebro cuando dicha actividad es practicada de manera intensiva. Sin embargo, la ciencia no logra corroborar los acontecimientos conscientes que ocurren, más allá de la verificación de los cambios físicos y químicos; las manifestaciones materiales, no abarcan la totalidad de la experiencia vivenciada en la meditación ni en otras actividades trascendentes. Como recuerda Rupert Sheldrake “El uso tradicional de drogas psicoactivas en ceremonias indígenas no tiene que ver precisamente con “viajes”, sino con la iniciación, sanación o toma de decisiones relativas a la tribu. […] El factor curativo en las ceremonias psicodélicas no es atribuible al mero efecto químico de la droga usada”. En definitiva, las experiencias trascendentales no se reducen al funcionamiento cerebral ni a la sustancia físico-química de los psicodélicos: las experiencias trascendentales, como indica la palabra, no pueden limitarse a una concepción de la existencia humana reducible a una perspectiva materialista, sino que revela su carácter integral, físico y espiritual.

    Max Planck lo expresa con claridad: “La ciencia es incapaz de resolver el misterio último de la naturaleza. Y ello se debe, en un último análisis, a que nosotros mismos formamos parte de la naturaleza, y por tanto del misterio que estamos intentando resolver” [Ken Wilber].

    Esta cita permite ampliar y complejizar el modo de conocer, abriendo la posibilidad de un interrogante sobre la naturaleza de la realidad: ¿Quién o qué intelige -entiende, conoce- a lo observado y al observador?

    David Bohm sostiene que nuestras creencias son como una especie de rendijas por las cuales observamos la vida, los objetos, nuestras emociones y nuestros pensamientos, citando a Krishnamurti afirma: “El observador es lo observado”.

    Esta paradoja, muestra la imposibilidad de separar sujeto y objeto, algo que no puede resolverse dentro del marco estrictamente materialista. Cuando se observan los pensamientos o las emociones, se genera una influencia recíproca entre ambos: cuando uno se transforma en observador el otro en observado y visceversa, influyéndose mutuamente dando lugar a bucles que no llegan a cerrarse por completo.

    Así vuelve a emerger la pregunta: ¿Quién o qué intelige (entiende, conoce) a lo observado y al observador? El interrogante permanece abierto, y es precisamente lo que permite insinuar la conciencia como unidad irreductible.

    El místico Sadhguru lo expresa de un modo elegante: En el momento en que te identificas con la naturaleza física el tiempo es un factor importante. Si te disocias de la naturaleza física...si te sientas aquí y tienes un poco de espacio entre tú y tu cuerpo físico...de repente, el tiempo no es un factor. Esta intuición señala lo que se puede llamar conciencia, como unidad por encima de lo individual, una experiencia trascendental más allá del tiempo y el espacio.

    Si la conciencia es esa unidad irreductible, más allá del tiempo y el espacio, entonces se abren posibilidades extraordinarias para el devenir de la humanidad, y para la comprensión de la realidad misma. Pero mejor quizás sea dejar abierta la ventana al misterio, donde la luz del interrogante sea aquel calor que continúe cobijando al conocimiento: ¿Quién o qué intelige a lo observado y al observador?



Bibliografía

  • David Bohm - “Sobre el diálogo”

  • David Eagleman con Sadhguru Jaggi Vasudev (Entrevista).

  • Fritjof Capra – "El tao de la física"

  • Ken Wilber - “Cuestiones cuánticas”

  • Michel Odent – "Las funciones de los orgasmos"

  • Rupert Sheldrake – "Caminos para ir más allá"

  • Rupert Sheldrake – "La ciencia y las prácticas espirituales"

  • Stanislav Grof – "Psicoterapia con LSD"




La madre personal, la Gran Madre y el Planeta Tierra


"Antes fue una luz
en mi lenguaje nacido
a pocos pasos del amor.

Noche abierta. Noche presencia".
 
Alejandra Pizarnik.


    La madre personal, la Gran Madre y el Planeta Tierra.

    ¿Qué sentido proyecto guardabas tú, madre, en aquellos confines en donde el retoño ya empezaba a ser gestado antes de concebirse? 

    La diferencia entre madre y mujer, acentuar la existencia de esa distinción, será un posibilitador, un eje por el cual sostenerse en pie, en andas sobre el presente escrito. 

    "Si la madre puede sentirse satisfecha por tener sus propios hijos, la mujer señala esa parte del deseo de la madre que queda con razón insatisfecho. El hecho de que en la madre aparezca la mujer es la salvación tanto para el niño como para la propia madre. Cuando la madre cede a la ira y a la inquietud es, muy a menudo, porque la mujer rechaza su sacrificio planteando demandas irreductibles a la de la maternidad". Massimo Recalcati en esta cita, pone de relieve que, en el "ser femenino" -si vale la expresión- la mujer no es reductible a la madre, en el clásico ejemplo "vos sos todo para mí" habla una madre total, se abre un abismo en el cual perderse la mujer y cohartar el porvenir deseo del retoño son, consecuencias claras. Y para continuar voy a rescatar de la misma cita, una palabra clave: sacrificio.

    Erich Fromm plantea que el amor materno, es una afirmación incondicional de la vida del niño y sus necesidades: "La afirmación de la vida del niño presenta dos aspectos: uno es el cuidado y la responsabilidad absolutamente necesarios para la conservación de la vida del niño y su crecimiento. El otro aspecto va más allá de la mera conservación. Es la actitud que inculca en el niño el amor a la vida,  que crea en él el sentimiento: ¡es bueno estar vivo, es bueno ser una criatura, es bueno estar sobre esta tierra!". No sólo la madre brinda aquella contención -con todo el valor que se le pueda dar a esa palabra- necesaria para la vida, sino también debería poder dar la confianza necesaria para que ese habitar sostenido sea amigable, la vida sea considerada algo amable. Y aquí va a residir no la excepción sino más bien la problemática de que la vida muchas veces resulta penosa, y presenta obstáculos dificiles de sortear incluso algunos percibidos como imposible de superarse. 

    "La libido que domina la conciencia del hijo, ávida de progreso, exige tal separación de la madre; mas a ello se opone el anhelo del hijo por la madre bajo la forma de una resistencia psiquica que, segun la experiencia, se expresa en la neurosis en toda suerte de angustias, es decir, en miedo a la vida. Cuanto menos se adapta el hombre a la realidad, tanto mayor se torna su ansiedad, que entonces se le interpone por doquier en su camino creandole cada vez obstaculos mas difíciles. Y, naturalmente, el miedo al mundo y a los hombres provoca un circulo vicioso, esto es, una mayor huida que conduce de nuevo al infantilismo y "a la madre". La razón de ello se proyecta por lo general hacia fuera, a las circunstancias exteriores, o se echa la culpa a los progenitores. Queda por investigar el hecho de que cantidad de esa culpa corresponde a la madre en el caso de un hijo a quien ella no quiere dejar en libertad. Bien es verdad que el hijo tratará de justificarse invocando la erronea conducta materna, pero sera mejor que renuncie a esos intentos inapropiados de disimular su propia incapacidad acusando a la madre (o al padre)" (Jung).

    Siguiendo el camino trazado por Carl Gustav Jung, se puede tomar distancia de la mera acepción de la madre personal, y considerar lo que llamó arquetipo proyectado sobre la madre, es decir, una imago impersonal como todo arquetipo -perteneciente al "patrimonio inalienable de toda psique"-. Lo que interesa poner de relieve con estas ideas es que, el complejo materno está constituido por el arquetipo de la madre; hay un legado de formas que se transmiten en el desarrollo evolutivo de la especie humana, formas colectivas, y no meras experiencias aisladas individuales, un legado intrínseco de aprendizaje, "formas" que viajan a través del tiempo y el espacio utilizando como canal la psique colectiva y personal. No solo el retoño, la cría humana de esa madre personal, ha tenido y tiene que lidiar con lo que recibe de su madre, aquella contención de supervivencia y ese ánimo vital amigable con la existencia, sino que el desarrollo del ser humano como especie también ha tenido que verselas en tiempos primigenios con modos colectivos de sobrevivir y de apreciar la vida de acuerdo a ciertos estándares evolutivos de conciencia, precisamente en relación inmersiva con aquel arquetipo materno.

    El desarrollo de la conciencia personal en el estadio actual de la humanidad, comparte estratos o escalones evolutivos, con lo que antaño (hace miles de años) fue una inmersión global de la conciencia colectiva de la especie humana en dichos estratos y no como un simple peldaño, sino como un todo en el cual no se vislumbraba un más allá, por ende el ser humano tuvo que verselas de lleno con lo que es dado a conocerse con el nombre de la Gran Madre. 

    Esos tiempos primitivos mencionados son cohetaneos con el desarrollo de la agricultura funcionando como único sosten de la humanidad, y de ello se puede observar lo simbólico que va a subyacer tras las ideas de mater, materia, madre, como fue captado por Sigmund Freud. De la relación con aquella Madre Tierra el ser humano, en el desarrollo de su evolución también tuvo que, de algún modo salir. "Nuestros antepasados parecen haber tenido una extraña fijación en la Gran Madre" afirma Maryse Choisy. También esta autora se refiere a "las pacíficas sociedades agrícolas", cuestión que si bien marca una verdadera diferencia en cuanto a la violencia que vendría en las etapas posteriores, dichas sociedades agrícolas, también contaban con una violencia intrínseca ya que, esa Gran Madre, esa Madre Tierra era la dadora de vida aunque también allí recidía la muerte en diversas formas. 

    Hubo que poder salir de ese agujero del mundo subterraneo, más allá de que las acepciones mitológicas del inframundo sean elaboraciones simbólicas posteriores, esa Tierra Madre, esa Gran Madre si no se la trascendía, el ser humano quedabase en un estancamiento en el desarrollo evolutivo de la especie; fueron tiempos remotos, hubo que trascenderlos, y tanto in situs, como en su transición e incluso en la actualidad, el ser humano no se encuentra liberado de la violencia. 

    De todos modos, lo que hay que destacar es que, pervive por un lado el aferramiento a identidades en estadios de la conciencia a los cuales se pertenece, y por otro lado, coexiste la lucha por la emancipación y trascendencia a estadios evolutivos superiores, en esa especie de polaridad, en ese vaiven del desarrollo filogenético, la dupla vida-muerte, los miedos, las resistencias, y las encrucijadas para resolver esos conflicto van delinenando el devenir de la existencia ontológica de la especie humana. 

    "Al igual que ocurre en el caso del niño -"la madre es el único personaje con el que el niño representa el drama de la separación" (Kaplan)-, en el período en el que la humanidad está separándose de la naturaleza ("madre naturaleza") y de la fusión con el medio (el Gran Entorno), su constante interlocutor es la Gran Madre. Es por ello que la Gran Madre representa a la existencia corporal, a la materia, a la naturaleza, al agua, a la tierra, a la vida y la muerte en el dominio de lo natural (Cambell)" " (Wilber). Entonces, tanto el desarrollo de la conciencia humana (de la especie), como el desarrollo de la conciencia personal en relación a un estadio en particular del devenir historico existencial, promueven una identidad que pretende ser conservada y a su vez trascendida. Esto último equivale a un paso terrorifico porque, no solo había que enfrentar a la Gran Madre como lo hicieron los antiguos, o si se quiere la consciencia debía atravesar la oscuridad, sino que también se pone en juego la posibilidad de que ese pasaje no se dé, y lo inconsciente fagocite como unas fauces abiertas las posibilidades de renacer, de volver a ver la luz. Carl Gustav Jung afirma que la prohibición del incesto no funciona per se en la reorientación libidinal progresiva, sino más bien sostiene la probable existencia de un impulso evolutivo en la especie humana que incluye tal prohibición, como si fuese un motor intrínseco al desarrollo de la consciencia humana, por encima de cualquier parámetro de coyuntura social o cultural. 

    ¿Cómo trasciende la especie humana la relación con la Gran Madre en aquellos tiempos primitivos y cómo hace el sujeto hoy para continuar madurando su conciencia y no quedar atrapado en el regazo materno? El sacrificio como ritual es una práctica de repetición ordenada que el ser humano ha puesto al servicio de diversos objetivos en los distintos períodos de existencia. Funcionaban entre otras cosas, para expiar culpas por experimentar una conciencia separada de aquella Gran Madre, y "entregas", ofrendas para cumplir "magicamente" a los beneficios de la Madre Naturaleza.

    En los tiempos de la Gran Madre, había que danzar, realizar actos mágico, cantos y sacrificios humanos (que luego fueron sustituyendose simbólicamente) para que la Madre Tierra, la Madre Naturaleza siga proveyendo de alimento y contención. Pues sino se cumplía con los designios y ordenes de aquella Gran Madre, la ira, las calamidades y castigos caían duramente sobre las criaturas. Así puede comenzar a percibirse la violencia y la muerte de aquel período, y la faceta de la Madre Terrible. Ese período trae en la actualidad reminiscencias que pueden apreciarse simbólicamente en el curso del desarrollo individual, como si fuesen residuos atropológicos que dejan observar en la dinámica de la psiquis y sus elementos, un pasado remoto olvidado, aunque por otro lado conservado inconscientemente: "En la misma medida en que un hijo estaba supeditado a la madre, resulta violenta la separación, y cuanto más fuerte fuera el vínculo roto, tanto más peligrosa se le enfrenta la "madre" en forma de lo inconsciente...la madre feroz de los deseos, que de otra forma amenaza devorar al que acaba de emanciparse" (Jung). 

    Con el suceder de los inicios de aquel período remoto en el que se mencionó a la agricultura como único sosten de la humanidad, algunos de los sacrificios ejecutados, fueron tomando distancia de los actos violentos y ofrendas materiales, carnales y magicas, para ir verdaderamente transformándose (por algunos), en actos revolucionarios de trascendencia, y dando saltos evolutivos en la toma de conciencia. Jung relaciona a este tipo de sacrificios, como la renuncia a aquella energía libidinal que con una especie de inercia, quiere volver a la madre. Es decir, renunciar a la ligazón maternal -que por otra parte, esa relación y anteriormente fusión es necesariamente vital al comienzo- es lo que permite salir del averno de manera renovada para hacerle frente a los obstáculos que presenta la vida.

    Cuando se habla de "prohibición del incesto" se alude de algún modo, a esa necesaria separación de la conciencia con el mundo subterraneo (mundo inconsciente, de la madre). Como si fuese un establecimiento cultural para que esa energía vital pueda desprenderse de ese funcionamiento de retorno permanente, y pueda ponerse al servicio de un porvenir.

    "La significación originaria concreta de "comprender" es "asir", "tomar", etc., es un abrazar y retener con las manos y brazos. Es lo que hace la madre con el hijo que busca ayuda o protección...a medida que el hijo se hace mayor, aumenta el peligro de que ese modo de "comprender" conduzca a un entorpecimiento del desarrollo natural. En vez de realizar la necesaria adaptación a las nuevas condiciones del ambiente, la libido del niño regresa a los brazos de la madre, que dispensan protección y facilidades...." (Jung). Entonces, se pueden presentar diferentes tipo de regresiones de esta energía vital, en post de un desarrollo evolutivo de la conciencia o una regresión de caracter infantil, es decir, incestuosa, en donde los obstaculos y las frustraciones presentan tales dificultades que la energía vital, la libido, emprende una camino de retorno al seno materno en busca de alimento y cuidados. 

    "Quien renuncia a la adaptación y vuelve al seno de la familia, es decir, en última instancia, a la madre, no sólo espera encontrar allí calor y amor, sino también alimento. Cuando la regresión tiene carácter infantil, su finalidad -en todo caso sin confesarse esa intención- es el incesto y el alimento. Pero cuando la regresión sólo es aparente y en realidad se trata de una introversión de la libido encaminada a un fin, se evita entonces aquella relación endógama, de todos modos prohibida por el tabú del incesto, y en lugar de la pretensión de ser alimentado aparece el ayuno deliberado...A causa de semejante actitud la libido se ve obligada a desviarse hacia un símbolo o equivalente simbólico del alma mater, a saber: a lo inconsciente colectivo. Es por ello que desde antiguo la soledad y el ayuno son los medios preferidos para favorecer la meditación que ha de facilitar el acceso a lo inconsciente" (Jung).

    En el período de la Gran Madre, algunos individuos ya no solo hacían rituales para volver al Seno Materno, y por miedo, entregarse en ofrenda a la Madre Tierra, sino que, hubo quienes comenzaron a hacer una verdadera entrega y acercaron su nivel de conciencia al velo del nivel oscuro de lo inconsciente y comenzaron así los seres humanos primitivos, a trascender realmente y no quedaron atrapados en el estadio ctónico de la Gran Madre. Se da allí también esta especie de doble regresión, una al servicio de volver al regazo materno por miedo de enfrentar la vida, y otra regresión...la que se puede llamar introversión de la libido...al servicio de pasar por esa "oscuridad" no para quedarse allí, sino para atravesarla y arribar a un nuevo estadio de consciencia. "La introversión fructifica, espiritualiza, procrea y hace renacer" (Jung). 

    ¿Qué tipo de conciencia cree tener la masa social, sobre el estadio evolutivo del desarrollo humano actual? Ken Wilber plantea que sólo unos pocos seres humanos levantan el velo en cada momento del devenir de la historia del ser, solo un puñado logra vislumbrar los caminos de la evolución de la conciencia, y que, el promedio tiende a consevar la "identidad de conciencia no separada", es decir, estar inmersos en un divague inconsciente sobre el pasado, el presente y el devenir. Como si esa masa social hubiese sido tragada por esa Madre y no tuviese conciencia de la existente posibilidad de una identidad separada, y más aún, de la existencia de la identidad con un Todo (más allá de la madre)...

    La conservaduría de la masa social, es la contraparte de los impulsos primitivos, animales, que tienden a regresar a la Gran Madre, y como Jung afirma, el delirio de progreso "constituye la compensación morbosa de tales caracteres". 

    ¿Hay que salvar al Mundo?

    El planeta Tierra está siendo sede de una cantidad importante de desarmonías, lo que implica dar cuenta de que las cosas hace tiempo no están del todo bien. Habrá quienes estén oscurecidos, obnubilados por sostener las raices de una conciencia que pretende una identidad no-separativa, y habrá quienes puedan aprovechar el momento de paso por la Tierra para intentar hacer frente al traspaso de la oscuridad y dar con una conciencia de identidad separada, siendo permeable a lo trascendente. También habrá quienes con una conciencia ciega sobre la Tierra, pretendan un más allá, como un modo falaz de encuentro con lo real. 

"Quien ama la tierra y sus excelencias y por ella olvida el "reino oscuro" o lo sustituye con ella (como sucede con frecuencia), tiene al "espiritu" como enemigo; en cambio, la vida es hostil a quien huye de la tierra para caer en los "brazos eternos" ". Carl Gustav Jung. 


  • Erich Fromm - "El arte de amar"
  • Carl Gustav Jung – "Arquetipos e inconsciente colectivo"
  • Carl Gustav Jung – "Símbolos de transformación de la libido"
  • Casilda Rodrigañes Bustos – "El asalto al Hades"
  • Ken Wilber – "Después del Edén"
  • Maryse Choisy – "Psicoanálisis de la prostitución" 
  • Massimo Recalcatti – "Las manos de mi madre"




Honorarios

 

    Erich Fromm escribe (1), el ser humano (actualmente) “experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posibles en las condiciones imperantes del mercado”. Su felicidad consiste en divertirse, lo que significa “la satisfacción de consumir y asimilar artículos, espectáculos, comida, bebida, cigarrillos, gente, conferencias, libros, películas; todo se consume, se traga. El mundo es un enorme objeto de nuestro apetito, una gran manzana, una gran botella, un enorme pecho”... “Nuestro carácter está equipado para intercambiar y recibir, para traficar y consumir; todo, tanto los objetos materiales como los espirituales, se convierten en objeto de intercambio y de consumo”. Y agrega: La situación en la que atañe al amor corresponde, inevitablemente, al carácter social que reina en el ser humano en cuestión. Este ser humano así, no puede amar, más bien intercambiar elementos de su personalidad y “confiar en que la transacción sea equitativa”.

    ¿Qué intercambio es justo, cómo se mide y quién hace dicha medición/partición en tanto, “yo también quiero ganar”?

    Con la etimología de la palabra "honorarios" según el latín honorarius, con el sufijo ario (pertenencia), se puede entender en principio que dicho "concepto" sirve para honrar.

    Lacan afirma (2) que, el valor simbólico del dinero, hace intervenir la realidad en el análisis. Y agrega: "cuyo alcance se indica [...] respecto del lazo de la palabra con el don constituyente del intercambio primitivo". El lazo de la palabra con el don constituyente del intercambio primitivo. ¿A qué se refiere con intercambio primitivo?

    También es importante poder situar lo que se soslaya respecto de hacer intervenir la realidad en el análisis por el valor simbólico del dinero. Cosa que a su modo afirmaba Freud (3), mucho antes que Lacan, la ausencia de la regulación del pago resulta penosa para el tratamiento, "la relación toda se traslada fuera del mundo real". Si hablamos de realidad, de mundo real...vamos a contemplar también la existencia tanto de una realidad que, con cierta abstracción necesaria, se inscribe en un interior, la realidad psíquica.

    Respecto del "valor simbólico del dinero", cabe enlazar lo que se llamó recién "realidad psíquica" ya que, como menciona también Freud, el psicoanalista ha podido observar..."el dinero es un medio de sustento, también de obtención de poder y que en su estima intervienen poderosos factores sexuales". Los factores sexuales del adulto que intervienen en el dinero, son manifestaciones sintomáticas, formaciones del carácter, reacciones sublimatorias, en relación a la subsistencia inconsciente de una ecuación simbólica en la psiquis; sus elementos equivalentes y permutables son pene, niño, heces, regalo y dinero. Todo esto que se acaba de mencionar, pertenece a estratos del desarrollo infantil que continúan aún vivos de manera inconsciente en la vida adulta. Esto quiere decir, entre otras cosas, que el dinero, en cuestiones insospechadas para el sujeto, tiene un valor que simboliza representaciones inconscientes, concernientes a la dinámica de elementos significantes de su estructura psicosexual. Representaciones simbólicas pertenecientes en su origen al fulgor de una edad cronológica olvidada, cuyas significaciones permanecen -aún hoy existentes, no obstante reprimidas- formando los productos inconscientes, cuyas manifestaciones salen a la luz en diferentes formas.

    Freud afirma en la conferencia N.º 32 "Es imposible orientarse en las fantasías - las ocurrencias influidas por lo inconsciente— y en el lenguaje sintomático del ser humano si no se conocen estos profundos nexos. Caca-dinero-regalo-hijo-pene son tratados aquí como equivalentes y aun subrogados mediante símbolos comunes". El psicoanalista va a tratar las relaciones monetarias ante el paciente con la misma natural sinceridad en que se pretende hablar de los asuntos de la vida sexual. Es decir que, el trato que el paciente haga respecto al dinero va a ser parte del trabajo terapéutico, porque ese trato está relacionado con procesos/complejos de ideas internos, cosa que es objeto del tratamiento (como muchos otros), lo que no puede quedar por fuera. Es parte de la sesión misma y deberá problematizarse, aunque más bien no esté en cuestión por el sujeto mismo, más allá de que de algún modo u otro estime el dinero...

   Se confirma, sostiene Sandor Ferenczi (4): "el origen filogenético de los símbolos, que se presentan en la vida mental de cada individuo como un precipitado de las experiencias de generaciones previas". Comienza a situar que, el desarrollo individual ontogénico del interés por el dinero encuentra un paralelismo filogenético, con su desarrollo del símbolo dinero en la especie humana en general. 

    Anticipa afirmando que, para la producción de un símbolo se necesita no solo de las experiencias individuales sino también de una disposición congénita. Y cita a Freud: "Donde ha prevalecido o aún prevalece el arcaico modo de pensar, en las viejas civilizaciones, en los mitos, cuentos de hadas, supersticiones, en el pensamiento inconsciente de los sueños y en las neurosis, el dinero está en estrecha relación con la suciedad".

    Cómo el sujeto se relaciona con el dinero, es un precipitado de lo que prevalece en la relación con el contenido inconsciente de los elementos enlazados a la ecuación recién mencionada (ejemplo dinero=heces). Las formas de comportamiento, presentan variedad de matices en los diferentes sujetos. No obstante en rasgos generales se presenta la tacañería, la avaricia, la mezquindad, como formas de conservar "algo preciado" para el yo, lo que "implicaría una pérdida si lo doy". En contraparte, el dinero también puede funcionar como fetiche, obsérvese la ostentación, a nivel fálico...tapando como un velo imaginario aquello que de lo contrario produciría una angustia insostenible por la presentificación del agujero que asoma desde lo real. Las palabras también aparecen contenidas, guardadas, como en la acumulación del dinero, sea poco o mucho también se guarda, la miseria neurótica actúa como si dijese "me lo guardo para mí", o también las veces manifestándose en períodos de "retención" para luego en una contrapartida de abruptas deposiciones. Algo similar puede suceder con las emociones, se contienen, hasta que sobrevienen estallidos sentimentales. Se pone de relieve el principio de placer, conforme a un autoerotismo de placer inconsciente por retener (o narcisismo, vuelta pulsional hacia uno mismo), en donde en dicho complejo, el dinero al ser tomado como una parte de uno mismo y de preciado interés, si por alguna cuestión debe "entregarse" se vive este acto como una pérdida (castración) – un arrancar de sí. Se retiene como placer autoerótico (procrastinación) y aparece la promesa de un gran placer futuro cuando advenga la "gran evacuación"...

    Una tal complejidad del desarrollo psicológico de todo ser humano, pone de relieve un contrapunto individual en tanto vivencias, por un lado y un innatismo, por otro. Es decir, las experiencias que el sujeto haya experimentado a lo largo de su vida, tienen su complemento en un innatismo que se hereda - precipitado de las experiencias de generaciones previas. Y esto no es únicamente para el símbolo dinero, sino que habría que pensarlo para con la disposición estructural en general de la psique de cada persona. Sería importante aclarar, hay que discernir, el individuo presenta un innatismo con relación estrecha a las generaciones ascendientes en su familia, con sus ancestros o si se quiere con su raza. Aunque el simbolismo al cual se hace referencia en este escrito, también tiene injerencia con lo perteneciente a un legado de la humanidad en general, un legado trascendente al individuo, la filogénesis, precisamente en lo tocante a "los símbolos", cosa que se relaciona con lo mencionado aunque también excede las actuales pretensiones.

    "A propósito del pago de los honorarios en el análisis [...] no es sino una ilustración particular de la equivalencia permanente de todos los objetos atrapados en lo que es una especie de mercado, el metabolismo de los objetos en los síntomas". Lacan (6).

    Lacan afirma (5) "el dinero no sirve simplemente para comprar objetos, sino que los precios, [...]tienen por función amortizar algo infinitamente más peligroso que el pagar con moneda: deberle algo a alguien". Y con esto vuelve a insistir la cuestión arriba mencionada del "intercambio". Pues, quién está "allí hablando", lo intenta sacralizando verdades de naturaleza íntima. Entonces, ¿Qué es aquello que, de un lado o del otro, el dinero no puede reducir? O a la inversa, ¿el dinero es capaz de reducir todo intercambio a un bien de mercado?

    En párrafos atrás, se mencionaba un "intercambio primitivo", se puede agregar ahora, si hay un comienzo es aquel que, está relacionado con los albores de un toma y daca del sujeto con la madre, aquel ser primordial.

    El concepto de honorarios –profundizando aún un poco más- en la idea de que, el saber es "precio de la renuncia al goce" (7). Lacan agrega, no toda renuncia al goce se hace por el trabajo... El sufrimiento gozoso para remitir esa realidad psíquica a instancias de una sapienza del malestar, sería equitativa al deseo de "saber lo que me pasa". Aquel mercado de síntomas, en el cuál el dinero es un elemento más, se hace eco en la sesión, de manera que el dinero no vale para sí mismo como un equivalente. Es irreductible.


    "El gasto en dinero que el psicoanálisis importa es sólo en apariencia desmedido. Prescindamos por entero de que salud y productividad, por un lado, y un moderado desembolso monetario, por el otro, son absolutamente inconmensurables: si computamos en total los incesantes costos de sanatorios y tratamiento médico, y les contraponemos el incremento de la productividad y de la capacidad de procurarse el sustento que resultan de una cura analítica exitosa, es lícito decir que los enfermos han hecho un buen negocio. No hay en la vida nada más costoso que la enfermedad y...la estupidez". 

Sigmund Freud.



  1. (1) Erich Fromm - "El arte de amar"

  2. (2) Lacan - "Campo y funcion de la palabra"

  3. (3) Freud - "Iniciación del tratamiento"

  4. (4) Ferenczi - "Ontogénesis del dinero"

  5. (5) Lacan - Seminario 2 "El yo en la teoría de Freud"

  6. (6) Lacan - Seminario 8 "La transferencia"

  7. (7) Lacan - Seminario 16 "De un otro al otro"

  8. (8) Freud - "Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis - Conferencia Nº 32 (Angustia y vida pulsional)"





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Psicólogo Psicoanalista Juan Franco Bottazzi (Nº Mat. 7895) 0341-153116111 - Lunes a Viernes  de 8 - 20hs ROSARIO, SANTA FE. ARGENTINA.