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La manifestación de la psique

 


Por su puesto,

todos soñamos por regla general varias veces cada noche,

aunque luego no nos acordemos.

En nuestros sueños,

habitamos mundos luminosos que no hemos creado a conciencia,

y algunas personas viven en ellos cosas muy intensas”.

Rupert Sheldrake.



¿Cuánta luz ha de ingresar por la ventana?

Si aquella luz sería metáfora de epifanía...no sería incorrecto de todos modos, aquella mesura necesaria, que puede uno llegar a representarse en cuanto a un oso devora empalagado la miel de un panal de abejas.

El velo se correrá pues si el frío de las habitaciones lo amerita, y se ajustará si el calor ya se ha adentrado lo suficiente. Si aquella luz revela mí ser...es decir, si aquella luz se revela, ya no habrá diferencia. Una luz ha de ser la que habita cada ventana, solo una.


La manifestación de la mente, el alma y la conciencia

    Si bien en la historia del desarrollo del conocimiento científico – y en particular en el marco de la ciencia cognitiva- se han estudiado las llamadas funciones cognitivas superiores, es decir, aquellas facultades del cerebro humano, tales como la lógica, el razonamiento, el lenguaje y la capacidad cognitiva de organizar el espacio y el tiempo, entre otras, las posibilidades del ser humano no se agotan en lo puramente racional y lógico. Desde tiempos remotos, y en diversas culturas, el ser humano ha manifestado la capacidad de vivenciar experiencias -llamadas en diversos ámbitos- "trascendentes".

    Michel Odent afirma que "el acceso a la trascendencia implica de entrada una reducción de la actividad del neocórtex". El neocórtex, considerado la capa más reciente en la evolución del cerebro, colabora con las funciones cognitivas superiores. Odent señala que ciertas actividades pueden facilitar experiencias trascendentes: el orgasmo sexual, la creación de obras artísticas (pintura, música, poesía, baile, canto), así como el "chamanismo, el trance hipnótico, la plegaria, la meditación, el ayuno y las drogas psicodélicas", entre otras prácticas culturales y espirituales.

    El ser humano parece capaz de generar estados emocionales o vivenciales intensos, asociados con modificaciones en el funcionamiento de las redes neuronales de la actividad cortical. Con frecuencia se registra una disminución de la actividad en algunas redes del neocórtex, así como también otras zonas cerebrales reorganizan su funcionamiento.

    Quizás en vez de entrar en detalle sobre anatomía y funcionamiento del cerebro, lo importante sea apreciar que las experiencias ordinarias de la realidad se presentan principalmente en un orden físico-material, mientras que lo trascendente posee una impronta susceptible de desprenderse del mundo de la materia.

    La "trascendencia" es un concepto algo más familiar para las filosofías de oriente que para las tradiciones de occidente. En esta última, la interpretación de la naturaleza de la realidad estuvo, durante gran parte de su historia, más arraigada a una concepción inmanente de la naturaleza: la realidad entendida como algo dado, objetivo y material. Los fundamentos epistemológicos de dicha perspectiva materialista se apoyan en las facultades racionales y lógicas del pensamiento.

    Antes del aporte de la teoría de la relatividad a la ciencia moderna, los conceptos de tiempo y espacio en occidente estaban ligados a una concepción naturalista afín a un estado ordinario de conciencia, concepción que luego se reveló limitada para describir la realidad de la experiencia. En cambio, como señala Fritjof Capra, los místicos orientales relacionan las nociones de espacio y tiempo con estados particulares de conciencia, a los que acceden al ir más allá del estado ordinario mediante la meditación.

    Es decir que, los místicos orientales por ejemplo, a través de la meditación accedían a estados no ordinarios de conciencia, ya intuían -previo al desarrollo de la física moderna en occidente- el tiempo y el espacio como categorías creadas por la mente, y no únicamente inherentes a la naturaleza. Como señala Fritjof Capra, “Los sabios orientales hablan también de una ampliación de su experiencia del mundo en estados de conciencia más elevados, y afirman que estos estados contienen una experiencia del tiempo y del espacio radicalmente diferente. No sólo afirman que en la meditación van más allá del espacio tridimensional ordinario, sino también -e incluso con más fuerza- que trascienden la conciencia ordinaria del tiempo. En lugar de una sucesión lineal de instantes, experimentan -según dicen- un presente infinito, eterno y, sin embargo, dinámico”.

    Estas experiencias trascendentales vinculadas a diversas prácticas promueven modificaciones en la actividad cerebral. Sin embargo, su vivencia no se limita a lo estrictamente material del cerebro. Abre a un horizonte simbólico, cultural y espiritual de la existencia, reafirmando una dimensión esencial del ser humano que, en gran medida, ha sido olvidada y desacreditada.

    Sería crucial considerar para estas experiencias la importancia del set y setting. Se trata, básicamente, de la intención que se tiene, los objetivos internos, así como el sostén que brinda el entorno, incluyendo la idoneidad y preparación mental de quien acompaña.

    Inclusive en una práctica de meditación que no requiera de un acompañante, es necesaria cierta preparación. Puede incluir un ”para qué”, como mínimo disponer de un lugar tranquilo donde poder concentrarse en silencio, o incluso compenetrarse con música evocativa.

    En definitiva, el contexto interpersonal e intrapersonal es parte constitutiva de la experiencia.

    Estas experiencias no solo proporcionan cambios físicos y químicos en el cerebro, sino que también se deja entrever un ir más allá de lo estrictamente material, lo que podría describirse como el estadio trascendental de la vivencia.

    Como señala Grof, “Existe un amplio conjunto de parámetros no farmacológicos a los que nos referimos como set y setting. […] El término set incluye las expectativas, motivaciones e intenciones del sujeto”. Este set también abarca aspectos del terapeuta, guía o facilitador, como su concepción sobre la experiencia y los objetivos acordados previamente, así como también “la preparación y programación, y la técnica del guía u orientación específica utilizada durante la experiencia”.

    Por su parte, “el término setting se refiere al contexto o ambiente, tanto físico como interpersonal y a las circunstancias concretas” bajo las cuales se lleva a cabo la experiencia.

    En definitiva, el set y setting no son elementos accesorios, sino condiciones esenciales que moldean la apertura hacia lo trascendental.

    Desde que las neurociencias han podido computar y registrar los resultados de la actividad cerebral en expertos en meditación, se ha podido comprobar la diferencia hemodinámica del funcionamiento del cerebro cuando dicha actividad es practicada de manera intensiva. Sin embargo, la ciencia no logra corroborar los acontecimientos conscientes que ocurren, más allá de la verificación de los cambios físicos y químicos; las manifestaciones materiales, no abarcan la totalidad de la experiencia vivenciada en la meditación ni en otras actividades trascendentes. Como recuerda Rupert Sheldrake “El uso tradicional de drogas psicoactivas en ceremonias indígenas no tiene que ver precisamente con “viajes”, sino con la iniciación, sanación o toma de decisiones relativas a la tribu. […] El factor curativo en las ceremonias psicodélicas no es atribuible al mero efecto químico de la droga usada”. En definitiva, las experiencias trascendentales no se reducen al funcionamiento cerebral ni a la sustancia físico-química de los psicodélicos: las experiencias trascendentales, como indica la palabra, no pueden limitarse a una concepción de la existencia humana reducible a una perspectiva materialista, sino que revela su carácter integral, físico y espiritual.

    Max Planck lo expresa con claridad: “La ciencia es incapaz de resolver el misterio último de la naturaleza. Y ello se debe, en un último análisis, a que nosotros mismos formamos parte de la naturaleza, y por tanto del misterio que estamos intentando resolver” [Ken Wilber].

    Esta cita permite ampliar y complejizar el modo de conocer, abriendo la posibilidad de un interrogante sobre la naturaleza de la realidad: ¿Quién o qué intelige -entiende, conoce- a lo observado y al observador?

    David Bohm sostiene que nuestras creencias son como una especie de rendijas por las cuales observamos la vida, los objetos, nuestras emociones y nuestros pensamientos, citando a Krishnamurti afirma: “El observador es lo observado”.

    Esta paradoja, muestra la imposibilidad de separar sujeto y objeto, algo que no puede resolverse dentro del marco estrictamente materialista. Cuando se observan los pensamientos o las emociones, se genera una influencia recíproca entre ambos: cuando uno se transforma en observador el otro en observado y visceversa, influyéndose mutuamente dando lugar a bucles que no llegan a cerrarse por completo.

    Así vuelve a emerger la pregunta: ¿Quién o qué intelige (entiende, conoce) a lo observado y al observador? El interrogante permanece abierto, y es precisamente lo que permite insinuar la conciencia como unidad irreductible.

    El místico Sadhguru lo expresa de un modo elegante: En el momento en que te identificas con la naturaleza física el tiempo es un factor importante. Si te disocias de la naturaleza física...si te sientas aquí y tienes un poco de espacio entre tú y tu cuerpo físico...de repente, el tiempo no es un factor. Esta intuición señala lo que se puede llamar conciencia, como unidad por encima de lo individual, una experiencia trascendental más allá del tiempo y el espacio.

    Si la conciencia es esa unidad irreductible, más allá del tiempo y el espacio, entonces se abren posibilidades extraordinarias para el devenir de la humanidad, y para la comprensión de la realidad misma. Pero mejor quizás sea dejar abierta la ventana al misterio, donde la luz del interrogante sea aquel calor que continúe cobijando al conocimiento: ¿Quién o qué intelige a lo observado y al observador?



Bibliografía

  • David Bohm - “Sobre el diálogo”

  • David Eagleman con Sadhguru Jaggi Vasudev (Entrevista).

  • Fritjof Capra – "El tao de la física"

  • Ken Wilber - “Cuestiones cuánticas”

  • Michel Odent – "Las funciones de los orgasmos"

  • Rupert Sheldrake – "Caminos para ir más allá"

  • Rupert Sheldrake – "La ciencia y las prácticas espirituales"

  • Stanislav Grof – "Psicoterapia con LSD"




La madre personal, la Gran Madre y el Planeta Tierra


"Antes fue una luz
en mi lenguaje nacido
a pocos pasos del amor.

Noche abierta. Noche presencia".
 
Alejandra Pizarnik.


    La madre personal, la Gran Madre y el Planeta Tierra.

    ¿Qué sentido proyecto guardabas tú, madre, en aquellos confines en donde el retoño ya empezaba a ser gestado antes de concebirse? 

    La diferencia entre madre y mujer, acentuar la existencia de esa distinción, será un posibilitador, un eje por el cual sostenerse en pie, en andas sobre el presente escrito. 

    "Si la madre puede sentirse satisfecha por tener sus propios hijos, la mujer señala esa parte del deseo de la madre que queda con razón insatisfecho. El hecho de que en la madre aparezca la mujer es la salvación tanto para el niño como para la propia madre. Cuando la madre cede a la ira y a la inquietud es, muy a menudo, porque la mujer rechaza su sacrificio planteando demandas irreductibles a la de la maternidad". Massimo Recalcati en esta cita, pone de relieve que, en el "ser femenino" -si vale la expresión- la mujer no es reductible a la madre, en el clásico ejemplo "vos sos todo para mí" habla una madre total, se abre un abismo en el cual perderse la mujer y cohartar el porvenir deseo del retoño son, consecuencias claras. Y para continuar voy a rescatar de la misma cita, una palabra clave: sacrificio.

    Erich Fromm plantea que el amor materno, es una afirmación incondicional de la vida del niño y sus necesidades: "La afirmación de la vida del niño presenta dos aspectos: uno es el cuidado y la responsabilidad absolutamente necesarios para la conservación de la vida del niño y su crecimiento. El otro aspecto va más allá de la mera conservación. Es la actitud que inculca en el niño el amor a la vida,  que crea en él el sentimiento: ¡es bueno estar vivo, es bueno ser una criatura, es bueno estar sobre esta tierra!". No sólo la madre brinda aquella contención -con todo el valor que se le pueda dar a esa palabra- necesaria para la vida, sino también debería poder dar la confianza necesaria para que ese habitar sostenido sea amigable, la vida sea considerada algo amable. Y aquí va a residir no la excepción sino más bien la problemática de que la vida muchas veces resulta penosa, y presenta obstáculos dificiles de sortear incluso algunos percibidos como imposible de superarse. 

    "La libido que domina la conciencia del hijo, ávida de progreso, exige tal separación de la madre; mas a ello se opone el anhelo del hijo por la madre bajo la forma de una resistencia psiquica que, segun la experiencia, se expresa en la neurosis en toda suerte de angustias, es decir, en miedo a la vida. Cuanto menos se adapta el hombre a la realidad, tanto mayor se torna su ansiedad, que entonces se le interpone por doquier en su camino creandole cada vez obstaculos mas difíciles. Y, naturalmente, el miedo al mundo y a los hombres provoca un circulo vicioso, esto es, una mayor huida que conduce de nuevo al infantilismo y "a la madre". La razón de ello se proyecta por lo general hacia fuera, a las circunstancias exteriores, o se echa la culpa a los progenitores. Queda por investigar el hecho de que cantidad de esa culpa corresponde a la madre en el caso de un hijo a quien ella no quiere dejar en libertad. Bien es verdad que el hijo tratará de justificarse invocando la erronea conducta materna, pero sera mejor que renuncie a esos intentos inapropiados de disimular su propia incapacidad acusando a la madre (o al padre)" (Jung).

    Siguiendo el camino trazado por Carl Gustav Jung, se puede tomar distancia de la mera acepción de la madre personal, y considerar lo que llamó arquetipo proyectado sobre la madre, es decir, una imago impersonal como todo arquetipo -perteneciente al "patrimonio inalienable de toda psique"-. Lo que interesa poner de relieve con estas ideas es que, el complejo materno está constituido por el arquetipo de la madre; hay un legado de formas que se transmiten en el desarrollo evolutivo de la especie humana, formas colectivas, y no meras experiencias aisladas individuales, un legado intrínseco de aprendizaje, "formas" que viajan a través del tiempo y el espacio utilizando como canal la psique colectiva y personal. No solo el retoño, la cría humana de esa madre personal, ha tenido y tiene que lidiar con lo que recibe de su madre, aquella contención de supervivencia y ese ánimo vital amigable con la existencia, sino que el desarrollo del ser humano como especie también ha tenido que verselas en tiempos primigenios con modos colectivos de sobrevivir y de apreciar la vida de acuerdo a ciertos estándares evolutivos de conciencia, precisamente en relación inmersiva con aquel arquetipo materno.

    El desarrollo de la conciencia personal en el estadio actual de la humanidad, comparte estratos o escalones evolutivos, con lo que antaño (hace miles de años) fue una inmersión global de la conciencia colectiva de la especie humana en dichos estratos y no como un simple peldaño, sino como un todo en el cual no se vislumbraba un más allá, por ende el ser humano tuvo que verselas de lleno con lo que es dado a conocerse con el nombre de la Gran Madre. 

    Esos tiempos primitivos mencionados son cohetaneos con el desarrollo de la agricultura funcionando como único sosten de la humanidad, y de ello se puede observar lo simbólico que va a subyacer tras las ideas de mater, materia, madre, como fue captado por Sigmund Freud. De la relación con aquella Madre Tierra el ser humano, en el desarrollo de su evolución también tuvo que, de algún modo salir. "Nuestros antepasados parecen haber tenido una extraña fijación en la Gran Madre" afirma Maryse Choisy. También esta autora se refiere a "las pacíficas sociedades agrícolas", cuestión que si bien marca una verdadera diferencia en cuanto a la violencia que vendría en las etapas posteriores, dichas sociedades agrícolas, también contaban con una violencia intrínseca ya que, esa Gran Madre, esa Madre Tierra era la dadora de vida aunque también allí recidía la muerte en diversas formas. 

    Hubo que poder salir de ese agujero del mundo subterraneo, más allá de que las acepciones mitológicas del inframundo sean elaboraciones simbólicas posteriores, esa Tierra Madre, esa Gran Madre si no se la trascendía, el ser humano quedabase en un estancamiento en el desarrollo evolutivo de la especie; fueron tiempos remotos, hubo que trascenderlos, y tanto in situs, como en su transición e incluso en la actualidad, el ser humano no se encuentra liberado de la violencia. 

    De todos modos, lo que hay que destacar es que, pervive por un lado el aferramiento a identidades en estadios de la conciencia a los cuales se pertenece, y por otro lado, coexiste la lucha por la emancipación y trascendencia a estadios evolutivos superiores, en esa especie de polaridad, en ese vaiven del desarrollo filogenético, la dupla vida-muerte, los miedos, las resistencias, y las encrucijadas para resolver esos conflicto van delinenando el devenir de la existencia ontológica de la especie humana. 

    "Al igual que ocurre en el caso del niño -"la madre es el único personaje con el que el niño representa el drama de la separación" (Kaplan)-, en el período en el que la humanidad está separándose de la naturaleza ("madre naturaleza") y de la fusión con el medio (el Gran Entorno), su constante interlocutor es la Gran Madre. Es por ello que la Gran Madre representa a la existencia corporal, a la materia, a la naturaleza, al agua, a la tierra, a la vida y la muerte en el dominio de lo natural (Cambell)" " (Wilber). Entonces, tanto el desarrollo de la conciencia humana (de la especie), como el desarrollo de la conciencia personal en relación a un estadio en particular del devenir historico existencial, promueven una identidad que pretende ser conservada y a su vez trascendida. Esto último equivale a un paso terrorifico porque, no solo había que enfrentar a la Gran Madre como lo hicieron los antiguos, o si se quiere la consciencia debía atravesar la oscuridad, sino que también se pone en juego la posibilidad de que ese pasaje no se dé, y lo inconsciente fagocite como unas fauces abiertas las posibilidades de renacer, de volver a ver la luz. Carl Gustav Jung afirma que la prohibición del incesto no funciona per se en la reorientación libidinal progresiva, sino más bien sostiene la probable existencia de un impulso evolutivo en la especie humana que incluye tal prohibición, como si fuese un motor intrínseco al desarrollo de la consciencia humana, por encima de cualquier parámetro de coyuntura social o cultural. 

    ¿Cómo trasciende la especie humana la relación con la Gran Madre en aquellos tiempos primitivos y cómo hace el sujeto hoy para continuar madurando su conciencia y no quedar atrapado en el regazo materno? El sacrificio como ritual es una práctica de repetición ordenada que el ser humano ha puesto al servicio de diversos objetivos en los distintos períodos de existencia. Funcionaban entre otras cosas, para expiar culpas por experimentar una conciencia separada de aquella Gran Madre, y "entregas", ofrendas para cumplir "magicamente" a los beneficios de la Madre Naturaleza.

    En los tiempos de la Gran Madre, había que danzar, realizar actos mágico, cantos y sacrificios humanos (que luego fueron sustituyendose simbólicamente) para que la Madre Tierra, la Madre Naturaleza siga proveyendo de alimento y contención. Pues sino se cumplía con los designios y ordenes de aquella Gran Madre, la ira, las calamidades y castigos caían duramente sobre las criaturas. Así puede comenzar a percibirse la violencia y la muerte de aquel período, y la faceta de la Madre Terrible. Ese período trae en la actualidad reminiscencias que pueden apreciarse simbólicamente en el curso del desarrollo individual, como si fuesen residuos atropológicos que dejan observar en la dinámica de la psiquis y sus elementos, un pasado remoto olvidado, aunque por otro lado conservado inconscientemente: "En la misma medida en que un hijo estaba supeditado a la madre, resulta violenta la separación, y cuanto más fuerte fuera el vínculo roto, tanto más peligrosa se le enfrenta la "madre" en forma de lo inconsciente...la madre feroz de los deseos, que de otra forma amenaza devorar al que acaba de emanciparse" (Jung). 

    Con el suceder de los inicios de aquel período remoto en el que se mencionó a la agricultura como único sosten de la humanidad, algunos de los sacrificios ejecutados, fueron tomando distancia de los actos violentos y ofrendas materiales, carnales y magicas, para ir verdaderamente transformándose (por algunos), en actos revolucionarios de trascendencia, y dando saltos evolutivos en la toma de conciencia. Jung relaciona a este tipo de sacrificios, como la renuncia a aquella energía libidinal que con una especie de inercia, quiere volver a la madre. Es decir, renunciar a la ligazón maternal -que por otra parte, esa relación y anteriormente fusión es necesariamente vital al comienzo- es lo que permite salir del averno de manera renovada para hacerle frente a los obstáculos que presenta la vida.

    Cuando se habla de "prohibición del incesto" se alude de algún modo, a esa necesaria separación de la conciencia con el mundo subterraneo (mundo inconsciente, de la madre). Como si fuese un establecimiento cultural para que esa energía vital pueda desprenderse de ese funcionamiento de retorno permanente, y pueda ponerse al servicio de un porvenir.

    "La significación originaria concreta de "comprender" es "asir", "tomar", etc., es un abrazar y retener con las manos y brazos. Es lo que hace la madre con el hijo que busca ayuda o protección...a medida que el hijo se hace mayor, aumenta el peligro de que ese modo de "comprender" conduzca a un entorpecimiento del desarrollo natural. En vez de realizar la necesaria adaptación a las nuevas condiciones del ambiente, la libido del niño regresa a los brazos de la madre, que dispensan protección y facilidades...." (Jung). Entonces, se pueden presentar diferentes tipo de regresiones de esta energía vital, en post de un desarrollo evolutivo de la conciencia o una regresión de caracter infantil, es decir, incestuosa, en donde los obstaculos y las frustraciones presentan tales dificultades que la energía vital, la libido, emprende una camino de retorno al seno materno en busca de alimento y cuidados. 

    "Quien renuncia a la adaptación y vuelve al seno de la familia, es decir, en última instancia, a la madre, no sólo espera encontrar allí calor y amor, sino también alimento. Cuando la regresión tiene carácter infantil, su finalidad -en todo caso sin confesarse esa intención- es el incesto y el alimento. Pero cuando la regresión sólo es aparente y en realidad se trata de una introversión de la libido encaminada a un fin, se evita entonces aquella relación endógama, de todos modos prohibida por el tabú del incesto, y en lugar de la pretensión de ser alimentado aparece el ayuno deliberado...A causa de semejante actitud la libido se ve obligada a desviarse hacia un símbolo o equivalente simbólico del alma mater, a saber: a lo inconsciente colectivo. Es por ello que desde antiguo la soledad y el ayuno son los medios preferidos para favorecer la meditación que ha de facilitar el acceso a lo inconsciente" (Jung).

    En el período de la Gran Madre, algunos individuos ya no solo hacían rituales para volver al Seno Materno, y por miedo, entregarse en ofrenda a la Madre Tierra, sino que, hubo quienes comenzaron a hacer una verdadera entrega y acercaron su nivel de conciencia al velo del nivel oscuro de lo inconsciente y comenzaron así los seres humanos primitivos, a trascender realmente y no quedaron atrapados en el estadio ctónico de la Gran Madre. Se da allí también esta especie de doble regresión, una al servicio de volver al regazo materno por miedo de enfrentar la vida, y otra regresión...la que se puede llamar introversión de la libido...al servicio de pasar por esa "oscuridad" no para quedarse allí, sino para atravesarla y arribar a un nuevo estadio de consciencia. "La introversión fructifica, espiritualiza, procrea y hace renacer" (Jung). 

    ¿Qué tipo de conciencia cree tener la masa social, sobre el estadio evolutivo del desarrollo humano actual? Ken Wilber plantea que sólo unos pocos seres humanos levantan el velo en cada momento del devenir de la historia del ser, solo un puñado logra vislumbrar los caminos de la evolución de la conciencia, y que, el promedio tiende a consevar la "identidad de conciencia no separada", es decir, estar inmersos en un divague inconsciente sobre el pasado, el presente y el devenir. Como si esa masa social hubiese sido tragada por esa Madre y no tuviese conciencia de la existente posibilidad de una identidad separada, y más aún, de la existencia de la identidad con un Todo (más allá de la madre)...

    La conservaduría de la masa social, es la contraparte de los impulsos primitivos, animales, que tienden a regresar a la Gran Madre, y como Jung afirma, el delirio de progreso "constituye la compensación morbosa de tales caracteres". 

    ¿Hay que salvar al Mundo?

    El planeta Tierra está siendo sede de una cantidad importante de desarmonías, lo que implica dar cuenta de que las cosas hace tiempo no están del todo bien. Habrá quienes estén oscurecidos, obnubilados por sostener las raices de una conciencia que pretende una identidad no-separativa, y habrá quienes puedan aprovechar el momento de paso por la Tierra para intentar hacer frente al traspaso de la oscuridad y dar con una conciencia de identidad separada, siendo permeable a lo trascendente. También habrá quienes con una conciencia ciega sobre la Tierra, pretendan un más allá, como un modo falaz de encuentro con lo real. 

"Quien ama la tierra y sus excelencias y por ella olvida el "reino oscuro" o lo sustituye con ella (como sucede con frecuencia), tiene al "espiritu" como enemigo; en cambio, la vida es hostil a quien huye de la tierra para caer en los "brazos eternos" ". Carl Gustav Jung. 


  • Erich Fromm - "El arte de amar"
  • Carl Gustav Jung – "Arquetipos e inconsciente colectivo"
  • Carl Gustav Jung – "Símbolos de transformación de la libido"
  • Casilda Rodrigañes Bustos – "El asalto al Hades"
  • Ken Wilber – "Después del Edén"
  • Maryse Choisy – "Psicoanálisis de la prostitución" 
  • Massimo Recalcatti – "Las manos de mi madre"




CONTACTO

Psicólogo Psicoanalista Juan Franco Bottazzi (Nº Mat. 7895) 0341-153116111 - Lunes a Viernes  de 8 - 20hs ROSARIO, SANTA FE. ARGENTINA.