Problemáticas
y Síntomas (II)
El sufrimiento no puede ser simplificado ni reducido exclusivamente a
una única problemática o síntoma, ni tampoco a un único
significado o causa. Sería mejor hablar de multicausalidad,
multideterminación. La necesidad de asignar un nombre a nuestras
experiencias, es importante en la medida de que la búsqueda no
conlleve la obturación del encuentro con las causas. La “etiqueta”
sola, reduce la posibilidad de una comprensión abarcativa. El hecho
de ir nombrando es lo que se presenta como saludable, y no la
reducción al nombre, palabra, idea, concepto o imagen.
Desde
una perspectiva psicológica que fomente la exploración profunda de
la psiquis, se muestra como: el cuerpo, emociones, imágenes,
pensamientos, pasado, expectativas, presente, espiritualidad, el
alma, grupos, individualidad, lo colectivo, naturaleza, trabajo,
familia, infancia, romances, despedidas, lo repetitivo, lo
incomprensible, imperdonable, inevitable, lo económico, la
sexualidad, enfermedades, llantos, cambios abruptos, muerte,
limitaciones, inconmensurabilidad, injusticias, enojo, desdicha, y
otros aspectos, se entrelazan en nuestra experiencia. Como seres
humanos formamos parte de un complejo, entramado social, cultural,
una civilización.
La consulta psicológica, una psicoterapia, requiere cierto grado de
disposición y tolerancia a la incertidumbre, la vida misma lo requiere (contrarrestando la certeza de la inmediatez). El paciente
debe poder aprender a tolerar el encuentro con el desconocimiento (la ignorancia, no-ciencia, lo no sabido, el no saber), aceptarlo como condición previa para acceder a un “saber” consciente.
"Yo
no busco, encuentro", Pablo Picasso.
«Lo
que la oruga llama el fin, el resto del mundo le llama mariposa».
-Lao Tzu-
