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Tat tvam asi - Tú eres eso



“Si quieres dibujar un pájaro, debes convertirte en pájaro”. 

Katsushika Hokusai.



¿Qué Soy?

Un Ser...Humano...

¿Quién Soy?



    Desde el sentido común se indican, en referencia a ciertos parámetros personales o sociales, elementos de índole identitaria, coordenadas que son necesarias para saber quiénes somos, de dónde venimos, hacia donde vamos, qué hacemos, qué pensamos, qué sentimos, etc. En fin, quienes somos. Hay en todo ello, formas de identificarse, formas de “encontrarse”, de no estar perdido digamos. 

    Las formas identificatorias hacen de una especie de sustrato en donde crecen ciertas raíces. Es frecuente e incluso imperceptible muchas veces que, en la interacción con un otro o con uno mismo, la regla sea volver a esas raíces de algún modo, sería una especie de tendencia a observar que se está en las coordenadas correctas, como un navegante explora su brújula o el usuario de un GPS usa las indicaciones para no perder-se.

    Me llaman por tal o cual nombre, provengo de acá o de allá, me desempeño en esto o aquello, pienso así y asá, etc. 

    Si bien estas coordenadas posibilitan la localización de una persona en tiempo y espacio, en contexto; son algo básicas en lo que respecta a la pregunta: ¿Qué es el hombre? 

    En este escrito, más adelante se profundizará en la expresión: Conócete a ti mismo. 

    Se podría decir que, en la búsqueda de identificar el ser (del quién soy) hay algo que podría denominarse una clase de misterio.

    Existe un libro póstumo, del reconocido mitólogo Joseph Campbell, titulado “Tú eres eso”; su nombre alude al sánscrito: Tat Tvam Asi. 

    Una cita precisa del mencionado libro podrá representar de modo bastante completo, descriptivo y práctico lo anteriormente expuesto: «Un modo de llegar al conocimiento de un plano personal más profundo es distinguir entre el objeto y el sujeto de conocimiento, identificándose en consecuencia con el sujeto, el testigo, y no con lo que contempla. Por ejemplo, “Contemplo y conozco mi cuerpo: no soy mi cuerpo”; “Conozco mis pensamientos: no soy mis pensamientos”; “Conozco mis sentimientos: no soy mis sentimientos”; “Soy el que conoce, soy el testigo”. Entonces aparece Buda y dice: “Pero tampoco hay testigo”. De este modo podemos retroceder hasta salir de los muros del espacio. Y así llegamos a comprender la aspiración, “Neti!, Neti!”  “¡No esto! ¡No esto!” Cualquier cosa que podamos nombrar no es eso, absolutamente. “Iti! Iti!” “¡Está aquí! ¡Está aquí!” Este oxímoron, o afirmación autocontradictoria, es la clave de lo que llamamos el misterio de Oriente». 

    En —¿Quién soy yo? — libro de Ramana Maharshi, se encuentra un desafío similar al desplegado por Campbell, citado en el párrafo anterior. En el casi idéntico planteo de Ramana, el libro comienza textualmente así: 

    “1. ¿Quién soy yo? 

    El cuerpo burdo, no soy. Los cinco órganos sensoriales, no soy. Los cinco órganos de acción, a saber, los órganos del habla, de la locomoción, del asimiento, de la excreción y de la procreación, no soy. Los cinco aires vitales, prana, etc., no soy. No soy siquiera la mente que piensa, y tampoco la nesciencia, que sólo está dotada con las impresiones residuales de los objetos, y está vacía de todo conocimiento y acción; todo eso no soy.

    2. Si nada de eso soy, entonces, ¿quién soy?

    Tras haber negado todo lo anterior, diciendo “eso no, eso no”, la conciencia que permanece, eso soy”.

    “Neti!, Neti!”. Mi cuerpo, lo que siento, lo que pienso; todo eso no soy. No soy aquello que es objeto, más bien soy el testigo, aquel que observa. Pero, como advertía Buda, en la cita de Campbell, tampoco hay testigo, ya que, de lo contrario, si lo hubiese, eso sería objeto, es decir algo observado...y la rueda comenzaría nuevamente: ¿Quién soy?, o lo que sería lo mismo entonces ¿Quién observa?

    A continuación, citaré a Rudolf Steiner: “Ese yo, la individualidad real, no es lo que el ser humano toma aquí en la Tierra como su yo”. “Ciertamente, el yo verdadero es imperecedero”. “Ese yo que vive en la superficie de la conciencia humana no es inmortal, porque con el sueño desaparece cada noche. El yo verdadero está anclado mucho más profundamente en lo íntimo del ser”. “El yo habita y mora en el ser humano mismo cuando éste no puede decir todavía “yo”, cuando no es más que un pequeño infante que se arrastra en la Tierra”. “¿Cuál es, entonces, la fuerza que opera en nosotros mientras dura ese aprendizaje para caminar, para hablar y para pensar?

    Ese es el yo, el yo verdadero. Desde su nacimiento el ser humano está destinado a andar verticalmente, a hablar, y a pensar. Pero no lo logra de inmediato y no nace en seguida el ser terrestre en que se convertirá más tarde. Es necesario que, poco a poco, vaya luchando para adquirir todas las facultades que harán de él un ser activo en el seno de la civilización”. “Estudiando así al hombre y viendo la manera como entra en la existencia física, nos damos cuenta de los esfuerzos que hace por adquirir todo aquello que necesitará más tarde en su vida”. (“La vida entre la Muerte y el nuevo Nacimiento”).

    En otros dos párrafos del libro Psicosofía, Steiner afirma: «Si el Yo formula un juicio en base a impresiones exteriores, estas impresiones son el objeto del juicio. Si el Yo es una entidad esencial diferente de todas sus representaciones y percepciones, incluso de su propia percepción (de la misma manera como en la imagen de un espejo no es la esencia la que se refleja.), pero sí es el causante de su propia percepción, entonces debe ser posible un juicio frente al cual el Yo se siente soberano frente a todos los juicios sin estar pendiente de una percepción exterior.

    Esto se produce en el instante en que usted no tiene una representación del Yo, sino cuando usted expresa el juicio “Yo soy”. Ahí usted ha llenado, con una capacidad de juzgar, aquello que generalmente vive en el Yo y todavía no ha llegado a la conciencia». 

    En Antroposofía, el mismo autor, aclara: Lo que el hombre llama Yo en la vida ordinaria, sólo es un simple concepto. Por eso vale la crítica de que, casi todas disciplinas psicológicas, incluidas las psicoanalíticas, suelen perderse en puras abstracciones. 

    Helena P. Blavastky en “Ocultismo práctico” afirma: «el conocimiento del Yo es la Sabiduría misma». Y continúa mencionando que ello, está en relación con la respuesta del oráculo de Delfos y que el sabio Sócrates repetía: HOMBRE, CONÓCETE A TI MISMO.

    Volviendo a Ramana Maharshi. Cito textual: “23. ¿A quienes están ávidos de liberación, les sirve de algo leer libros? Todos los textos dicen que con el fin de alcanzar la liberación se ha de aquietar la mente; por ende, se ha de concluir que lo que enseñan es que hay que aquietar la mente; una vez entendido esto, no es necesario seguir leyendo interminablemente. Con el fin de aquietar la mente, basta con indagar dentro de uno mismo lo que es el propio Ser. ¿Cómo se podría hacer en libros una búsqueda tal? El propio Ser se ha de conocer con el ojo de la propia sabiduría”. Y unos párrafos más adelante continúa delineando: «Permanecer en quietud es lo que se llama sabiduría intuitiva. Permanecer en quietud es disolver la mente en el Ser»; y, por último, categóricamente define «no salirse del Ser es sabiduría».

    Tanto en la mención de Helena Blavatsky como la última de Ramana, hay una síntesis interesantísima, en la cual se relaciona directamente a la sabiduría como a la permanencia en el conocimiento de uno mismo, lo que implica, como se ha podido desarrollar: “Neti!, Neti!”.  Es decir, en tanto no soy mi cuerpo, no soy mi mente, por ende, no soy lo que pienso, no soy lo que siento, sabiduría está en la conciencia de lo que soy, siempre y cuando haga desaparecer al mundo y aparecerá el ser, o el ser desaparecerá siempre que aparezca el mundo.

    Para finalizar el recorrido, es importante aclarar que los párrafos seleccionados versan sobre contenido similar, y es porque al tratarse de la sabiduría detrás del misterio, la información es perenne, un conocimiento continuo, un legado universal, atravesando fronteras doctrinales y temporales. En resumen, se coincide con la existencia de un yo conceptual, ligado a lo mundano de la tierra, el ego relacionado al sentido común, a la lógica y razón de la vigilia, lo que mantiene a los hombres en el plano de las normativas sociales establecidas, el yo que da al hombre las coordenadas de las raíces identitarias para comportarse como un simple mortal. Y por otro lado, se plantea la existencia de un Yo superior —eterno—, el cual no se conoce a través de libros, no es un concepto, sino más bien se puede tener un atisbo de su presencia ante la indagación: ¿Quién soy?. Ante esa indagación o ante el juicio aludiendo al propio ser, Yo soy. Ante estos mecanismos y ante la desaparición de todo aquello que verdaderamente no soy, se abrirían las puertas del misterio. Para quien supuestamente sea sabio de permanecer en el ser, será digno de ingresar y atravesar el arco de la entrada de Delfos, entendiendo su escritura bajo el lema: CONOCETE A TÍ MISMO.





Bibliografía


Helena P. Blavatski - “Ocultismo práctico”

Joseph Cambell - “Tú eres eso”

Ramana Maharshi - “¿Quién soy yo?”

Rudolf Steiner - “Antroposofía”

Rudolf Steiner - “La vida entre la Muerte y el nuevo Nacimiento”.

Rudolf Steiner - “Psicosofía”


¡Escucha tú, pequeño ego!

 

    Bosquejo: Escucha tú pequeño ego. Que dices NO a la guerra mientras en el fondo la incitas. Te pones en bandos, sean de fútbol, agrupaciones políticas o paises, dices amar a tus colores y aborreces los opuestos, eso no es amor, es fanatismo. 

    Escucha tú, pequeño ego que intentas controlar y manipular a tu pareja porque no puedes solo o porque sientes angustia de la soledad. Te enojas si tienes que hacer un esfuerzo para alcanzar algo, y te quejas por no poder conseguirlo. Si lo consigues festejas tus triunfos como si fueses tan pequeño como lo eres. Tú, ego, eres eso que no puede verse así mismo, porque no puede haber un otro que te haga dar cuenta de que hay algo más allá. Si por alguna circunstancia, ocurre algo que en tu hipócrita inocencia viene a hacerte correr el velo, ahí es cuando lloras. Ahi es cuando te angustias, y ni siquiera es realmente angustia, es un drama causado por el malestar que sientes, y lloras. 

    Lloras porque tú pequeño, no puedes sentir malestar, no lo toleras. Toleras la queja constante de sentirte mal, eso sí toleras, andas siempre con pequeñeces porque no quieres conocer lo grande. Tú pides herramientas para la gratificación, pides ayuda para cambiar y en verdad estás queríendo seguir gratificandote o buscando aún más gratificación. Dices que quieres disfrutar y ni siquiera sabes cómo es que disfrutas, y ni eres consciente de lo que es disfrutar, sólo afirmas "sí yo se cómo se disfruta", claro que lo sabes, vives de eso.

    Defiendes tu bandera y odias al que está en frente, y hablas del bien, del amor. Pero no eres capaz de darte cuenta de qué estas hecho verdaderamente, tú pequeño ego no te dedicas a eso. Tú pequeño ego te dedicas a fabricar hipocresias, ilusiones, pequeñas cosas. No quieres sentirte incómodo, no quieres llorar, no quieres sentir malestar, y si lo haces es porque disfrutas, eso sí sabes hacerlo. 

    Sabes presumir todo lo que puedes poseer, belleza, inteligencia, objetos, poder, fama, dinero, cualidades de tu personalidad, habilidades, incluso personas o animales, eso sí que sabes hacerlo bien, presumir. Y sabes muy bien negar de lo que te acusan, acusando a otros, no olvides que la hipocresía sí es lo tuyo. 

    Tú pequeño ego tienes grandes problemas, pides soluciones rápidas para que no se interrumpa tu disfrute y no quieres hacer nada para cambiar, ni siquera para entender lo que pasa. Eres perezoso para escuchar, para leer y prestar atención, si lo haces es para sacar provecho. Entender qué es lo que pasa te parece aburrido y deprimente, no quieres sentirte mal, huyes de la angustia, asique decides negar la realidad o seguir guardando las cosas debajo de la alfombra. Hasta que un día estallas por una crisis, y pides ayuda porque quieres seguir disfrutando, no porque quieras saber. 

    Quieres presumir tus habilidades en el deporte, en las conquistas. Todo es conquista, disputa y competencia para vos, pretendes conquistar una pareja, una habilidad, un trofeo o una medalla, o pretendes conquistar cualquier objetivo, incluso un país o la gobernación de una provincia, ciudad o municipio. Sino manipulas intentas controlar para salirte con la tuya, así evitar a toda costa la angustia. 

    Pequeño ego si pudieses leer estas palabras no estaría escribiendote, escribo porque no es a vos a quien va dirigido esto, más bien si quisiera que leas algo, deberia ser muy hábil para no herirte, ya que eres muy susceptible y reaccionario, a su vez eso es puro drama, porque eres bastante duro por cierto. Pequeño ego, la raíz de tu modo de comportarte está en algo mucho más grande de lo que tú eres, y es en el miedo que tienes, allí está la causa, el porqué te comportas tan esquivo. En el fondo eres cobarde, vanidoso y presumido. Y sientes verguenza de eso, te ruborizas si tienes que hablar de algo serio que te comprometa, o prefieres reirte como un desquisiado. Tampoco sabes muy bien lo que es la seriedad, te pones solemne como cuando ingresas a tu templo, y sales y haces con la izquierda lo que no sabes hacer con la derecha. 

    No sabes de autoridad sabes de golpes, confundes la palabra recta con los gritos, la delicadeza con mojigateria y seducción, y transgiversas la flexibilidad en charlatanería. Tú pequeño, lo unico que quieres es el disfrute, trabajas para disfrutar, vacacionas para disfrutar, te alimentas y bebes para disfrutar, si es algo que no es inmediato lo sufres para disfrutar más adelante, no puedes entender cómo irías a hacer algo para no disfrutar. 

    Todo lo que buscas es por el disfrute, persigues el placer y la inmediatez, eres un gran tirano pequeño ego, esclavizas a propios y ajenos con tus berrinches. Quieres el control, más bebida, más comida, más tecnología, más dinero, más casas, más autos, más actividades, siempre quieres más, y todo aquello que se oponga a tus caprichos será enemigo.

    Tú pequeño ego quieres viajar todo el año, quieres recorrer el mundo, y te sientes grande. Te sientes grande cuando estás cerca de recorrer otros mundos, una conquista más, un trofeo, otra medalla en puerta, "he conquistado la luna" te dices orgulloso, y quieres más. Tus berrinches también son guarradas contra el planeta creyendo de antemano que es tu propiedad, es el que habitas hoy y ayer, el mismo que destruyes.



Escrito en honor a Wilhelm Reich, específicamente a la conmemoración de su ensayo "Escucha tú, pequeño hombrecito".




CONTACTO

Psicólogo Psicoanalista Juan Franco Bottazzi (Nº Mat. 7895) 0341-153116111 - Lunes a Viernes  de 8 - 20hs ROSARIO, SANTA FE. ARGENTINA.