Ps. Juan Franco Bottazzi | Psicólogo – Psicoanalista | Tel. 0341 15 311 6111
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Honorarios
Erich Fromm escribe (1), el ser humano (actualmente) “experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posibles en las condiciones imperantes del mercado”. Su felicidad consiste en divertirse, lo que significa “la satisfacción de consumir y asimilar artículos, espectáculos, comida, bebida, cigarrillos, gente, conferencias, libros, películas; todo se consume, se traga. El mundo es un enorme objeto de nuestro apetito, una gran manzana, una gran botella, un enorme pecho”... “Nuestro carácter está equipado para intercambiar y recibir, para traficar y consumir; todo, tanto los objetos materiales como los espirituales, se convierten en objeto de intercambio y de consumo”. Y agrega: La situación en la que atañe al amor corresponde, inevitablemente, al carácter social que reina en el ser humano en cuestión. Este ser humano así, no puede amar, más bien intercambiar elementos de su personalidad y “confiar en que la transacción sea equitativa”.
¿Qué intercambio es justo, cómo se mide y quién hace dicha medición/partición en tanto, “yo también quiero ganar”?
Con la etimología de la palabra "honorarios" según el latín honorarius, con el sufijo ario (pertenencia), se puede entender en principio que dicho "concepto" sirve para honrar.
Lacan afirma (2) que, el valor simbólico del dinero, hace intervenir la realidad en el análisis. Y agrega: "cuyo alcance se indica [...] respecto del lazo de la palabra con el don constituyente del intercambio primitivo". El lazo de la palabra con el don constituyente del intercambio primitivo. ¿A qué se refiere con intercambio primitivo?
También es importante poder situar lo que se soslaya respecto de hacer intervenir la realidad en el análisis por el valor simbólico del dinero. Cosa que a su modo afirmaba Freud (3), mucho antes que Lacan, la ausencia de la regulación del pago resulta penosa para el tratamiento, "la relación toda se traslada fuera del mundo real". Si hablamos de realidad, de mundo real...vamos a contemplar también la existencia tanto de una realidad que, con cierta abstracción necesaria, se inscribe en un interior, la realidad psíquica.
Respecto del "valor simbólico del dinero", cabe enlazar lo que se llamó recién "realidad psíquica" ya que, como menciona también Freud, el psicoanalista ha podido observar..."el dinero es un medio de sustento, también de obtención de poder y que en su estima intervienen poderosos factores sexuales". Los factores sexuales del adulto que intervienen en el dinero, son manifestaciones sintomáticas, formaciones del carácter, reacciones sublimatorias, en relación a la subsistencia inconsciente de una ecuación simbólica en la psiquis; sus elementos equivalentes y permutables son pene, niño, heces, regalo y dinero. Todo esto que se acaba de mencionar, pertenece a estratos del desarrollo infantil que continúan aún vivos de manera inconsciente en la vida adulta. Esto quiere decir, entre otras cosas, que el dinero, en cuestiones insospechadas para el sujeto, tiene un valor que simboliza representaciones inconscientes, concernientes a la dinámica de elementos significantes de su estructura psicosexual. Representaciones simbólicas pertenecientes en su origen al fulgor de una edad cronológica olvidada, cuyas significaciones permanecen -aún hoy existentes, no obstante reprimidas- formando los productos inconscientes, cuyas manifestaciones salen a la luz en diferentes formas.
Freud afirma en la conferencia N.º 32 "Es imposible orientarse en las fantasías - las ocurrencias influidas por lo inconsciente— y en el lenguaje sintomático del ser humano si no se conocen estos profundos nexos. Caca-dinero-regalo-hijo-pene son tratados aquí como equivalentes y aun subrogados mediante símbolos comunes". El psicoanalista va a tratar las relaciones monetarias ante el paciente con la misma natural sinceridad en que se pretende hablar de los asuntos de la vida sexual. Es decir que, el trato que el paciente haga respecto al dinero va a ser parte del trabajo terapéutico, porque ese trato está relacionado con procesos/complejos de ideas internos, cosa que es objeto del tratamiento (como muchos otros), lo que no puede quedar por fuera. Es parte de la sesión misma y deberá problematizarse, aunque más bien no esté en cuestión por el sujeto mismo, más allá de que de algún modo u otro estime el dinero...
Se confirma, sostiene Sandor Ferenczi (4): "el origen filogenético de los símbolos, que se presentan en la vida mental de cada individuo como un precipitado de las experiencias de generaciones previas". Comienza a situar que, el desarrollo individual ontogénico del interés por el dinero encuentra un paralelismo filogenético, con su desarrollo del símbolo dinero en la especie humana en general.
Anticipa afirmando que, para la producción de un símbolo se necesita no solo de las experiencias individuales sino también de una disposición congénita. Y cita a Freud: "Donde ha prevalecido o aún prevalece el arcaico modo de pensar, en las viejas civilizaciones, en los mitos, cuentos de hadas, supersticiones, en el pensamiento inconsciente de los sueños y en las neurosis, el dinero está en estrecha relación con la suciedad".
Cómo el sujeto se relaciona con el dinero, es un precipitado de lo que prevalece en la relación con el contenido inconsciente de los elementos enlazados a la ecuación recién mencionada (ejemplo dinero=heces). Las formas de comportamiento, presentan variedad de matices en los diferentes sujetos. No obstante en rasgos generales se presenta la tacañería, la avaricia, la mezquindad, como formas de conservar "algo preciado" para el yo, lo que "implicaría una pérdida si lo doy". En contraparte, el dinero también puede funcionar como fetiche, obsérvese la ostentación, a nivel fálico...tapando como un velo imaginario aquello que de lo contrario produciría una angustia insostenible por la presentificación del agujero que asoma desde lo real. Las palabras también aparecen contenidas, guardadas, como en la acumulación del dinero, sea poco o mucho también se guarda, la miseria neurótica actúa como si dijese "me lo guardo para mí", o también las veces manifestándose en períodos de "retención" para luego en una contrapartida de abruptas deposiciones. Algo similar puede suceder con las emociones, se contienen, hasta que sobrevienen estallidos sentimentales. Se pone de relieve el principio de placer, conforme a un autoerotismo de placer inconsciente por retener (o narcisismo, vuelta pulsional hacia uno mismo), en donde en dicho complejo, el dinero al ser tomado como una parte de uno mismo y de preciado interés, si por alguna cuestión debe "entregarse" se vive este acto como una pérdida (castración) – un arrancar de sí. Se retiene como placer autoerótico (procrastinación) y aparece la promesa de un gran placer futuro cuando advenga la "gran evacuación"...
Una tal complejidad del desarrollo psicológico de todo ser humano, pone de relieve un contrapunto individual en tanto vivencias, por un lado y un innatismo, por otro. Es decir, las experiencias que el sujeto haya experimentado a lo largo de su vida, tienen su complemento en un innatismo que se hereda - precipitado de las experiencias de generaciones previas. Y esto no es únicamente para el símbolo dinero, sino que habría que pensarlo para con la disposición estructural en general de la psique de cada persona. Sería importante aclarar, hay que discernir, el individuo presenta un innatismo con relación estrecha a las generaciones ascendientes en su familia, con sus ancestros o si se quiere con su raza. Aunque el simbolismo al cual se hace referencia en este escrito, también tiene injerencia con lo perteneciente a un legado de la humanidad en general, un legado trascendente al individuo, la filogénesis, precisamente en lo tocante a "los símbolos", cosa que se relaciona con lo mencionado aunque también excede las actuales pretensiones.
"A propósito del pago de los honorarios en el análisis [...] no es sino una ilustración particular de la equivalencia permanente de todos los objetos atrapados en lo que es una especie de mercado, el metabolismo de los objetos en los síntomas". Lacan (6).
Lacan afirma (5) "el dinero no sirve simplemente para comprar objetos, sino que los precios, [...]tienen por función amortizar algo infinitamente más peligroso que el pagar con moneda: deberle algo a alguien". Y con esto vuelve a insistir la cuestión arriba mencionada del "intercambio". Pues, quién está "allí hablando", lo intenta sacralizando verdades de naturaleza íntima. Entonces, ¿Qué es aquello que, de un lado o del otro, el dinero no puede reducir? O a la inversa, ¿el dinero es capaz de reducir todo intercambio a un bien de mercado?
En párrafos atrás, se mencionaba un "intercambio primitivo", se puede agregar ahora, si hay un comienzo es aquel que, está relacionado con los albores de un toma y daca del sujeto con la madre, aquel ser primordial.
El concepto de honorarios –profundizando aún un poco más- en la idea de que, el saber es "precio de la renuncia al goce" (7). Lacan agrega, no toda renuncia al goce se hace por el trabajo... El sufrimiento gozoso para remitir esa realidad psíquica a instancias de una sapienza del malestar, sería equitativa al deseo de "saber lo que me pasa". Aquel mercado de síntomas, en el cuál el dinero es un elemento más, se hace eco en la sesión, de manera que el dinero no vale para sí mismo como un equivalente. Es irreductible.
"El gasto en dinero que el psicoanálisis importa es sólo en apariencia desmedido. Prescindamos por entero de que salud y productividad, por un lado, y un moderado desembolso monetario, por el otro, son absolutamente inconmensurables: si computamos en total los incesantes costos de sanatorios y tratamiento médico, y les contraponemos el incremento de la productividad y de la capacidad de procurarse el sustento que resultan de una cura analítica exitosa, es lícito decir que los enfermos han hecho un buen negocio. No hay en la vida nada más costoso que la enfermedad y...la estupidez".
Sigmund Freud.
(1) Erich Fromm - "El arte de amar"
(2) Lacan - "Campo y funcion de la palabra"
(3) Freud - "Iniciación del tratamiento"
(4) Ferenczi - "Ontogénesis del dinero"
(5) Lacan - Seminario 2 "El yo en la teoría de Freud"
(6) Lacan - Seminario 8 "La transferencia"
(7) Lacan - Seminario 16 "De un otro al otro"
(8) Freud - "Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis - Conferencia Nº 32 (Angustia y vida pulsional)"
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El amor, el amar.
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Lo inconsciente como lazo invisible transgeneracional
La psicogenealogía es creada a partir de la psicología clínica, y se basa en el psicoanálisis aplicado a los vínculos transgeneracionales. Toda familia tiene una historia, una novela, un mito, en la cual el individuo tiene sus raíces, sus orígenes y va creando conjuntamente su propio mito personal conforme a la historia del clan familiar al cual pertenece. Es decir, se va heredando parte de la historia familiar. El enfoque transgeneracional, es la apertura a la búsqueda de la historia familiar en su verdadero contexto, poniendo de relieve secretos, verdades, acontecimientos y situaciones vividas por los ancestros (familiares de generaciones anteriores). Y dado que, varias son las circunstancias que obstaculizan e imposibilitan resolver o tramitar de manera adecuada, se hace perentorio encontrar y relacionar, estos sucesos -no tramitados, olvidados y todavía existentes (inconscientemente)- con las consecuencias que afectan a la descendencia del propio linaje.
Anne Ancelin Schützenberger afirma que, la perspectiva de trabajo transgeneracional sería "descubrir de dónde venimos, encontrar quiénes somos y qué hemos heredado (o sea, la identidad)". O como Gauguin escribió en su famosa pintura: ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?
Si bien desde el psicoanálisis es necesario tener en cuenta las relaciones intrapsíquicas, instancias como el yo, el ello y el superyó, desde el enfoque transgeneracional también es importante tener en cuenta, el aspecto interno del nivel interpersonal que se establece entre los miembros de la familia. Existen transmisiones intergeneracionales que son de alguna manera conscientes, o por lo menos pensadas y habladas entre abuelos, padres e hijos: dentro de las que se encuentran los hábitos familiares, maneras de ser o comportarse, habilidades ligadas a un oficio, una profesión, etc. También se encuentran las transmisiones transgeneracionales, serían más bien inconscientes, aquellas no se dicen. Son secretos familiares, no-dichos, cosas silenciadas, ocultas, a veces prohibidas incluso al pensamiento ("impensadas").
A partir de los síntomas, traumatismos, enfermedades, inscripciones somáticas o psicosomáticas, repeticiones, accidentes, yerros, estancamiento en la vida, tristeza desconcertante, fragilidad emocional en períodos particulares: es posible dar cuenta de aquello que no ha podido hablarse, resolverse, pensarse, simbolizarse, que no han podido "digerir" antaño los ancestros, reaparece en el presente de modo fantasmático, vivo e inentendible y extraño, en el sufrimiento encriptado del sujeto. "Como si un acontecimiento de vida no se pudiera olvidar y tampoco pudiera hablarse de él, pero tuviera que ser transmitido sin decirlo" (Anne Ancelin Schützenberger).
Desenmascarar aniversarios (Joséphine Hilgard) o el síndrome de aniversario, significa poder ir simbolizando lo inconsciente del clan familiar que se manifiesta en sucesivas repeticiones de acontecimientos importantes, fijándose en fechas o edades. Se ponen en juego brotes psicóticos, pérdida parental, repetición de accidentes, casamientos, abortos naturales, muertes, enfermedades, embarazos, a lo largo de varias generaciones. Expresión del inconsciente transgeneracional, familiar y social. Tal funcionamiento del síndrome de aniversario se explica por las lealtades invisibles (Boszormenyi-Nagy), lazos inconscientes a miembros del clan familiar (pariente o cónyuge), obligaciones invisibles a ideologías, rasgos y costumbres culturales o étnicas, fidelidad a un aspecto socioeconómico de clase; mecanismo vincular regulado secundariamente por sentimientos de culpabilidad. Aquellas problemáticas sufrientes, repetitivas e inconscientes, según la perspectiva transgeneracional provienen de un no-dicho que se ha transformado en secreto.
En resumen, la psicogenealogía abre la posibilidad de enfrentarse a los secretos familiares, a lo no-dicho. Es el desafío heroico del mito personal para liberarse del yugo de lo no hablado, de lo mal enterrado que pulula en el presente, queriendo todavía hacerse oír o ver en la paradoja del ocultarse, pujando subterráneamente. Y en definitiva, reivindicar el legado familiar, manteniendo lo conveniente y saludable, poniendo de relieve lo honorable, aceptando y no negando aquellos errores o dramas no resueltos, aquellas "faltas", y así vivir con una identidad de mayor libertad y elección sobre el propio destino.
Por último, es importante destacar la propia afirmación de Anne Ancelin Schützenberger, «la psicogenealogía se inscribe en el curso/transcurso o como complemento de una psicoterapia a largo plazo. Pero no debe utilizarse como una panacea, aunque pueda iluminar el camino y resolver muchos problemas en un corto período de tiempo».
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Autoestima-Persona-Sombra
Autoestima, Persona y Sombra
La autoestima. Sería interesante pensar este concepto como un genuino y sutil equilibrio de la personalidad, o un rasgo del carácter. Y no como parte fundamental por ejemplo, que deba traducirse en: hay que tener una “autoestima alta”. Hablar de autoestima, a fin de cuentas no es hablar de la intención de agrandar el ego, o cómo hacerlo. Sino situarla como un rasgo del carácter entre otros. La intención también es pivotear con otros dos conceptos interesantes y necesarios, el de persona y el de sombra.
La autoestima como una expresión de la magnitud del yo (Freud). Ésta varía en relación a: lo se posee (no necesariamente objetos materiales), lo que se logra, y por último, a la dinámica del amor. Está relacionada con el desarrollo propio de los años infantiles, los logros o metas que el sujeto puede cumplir, y también como se dijo antes, a la dinámica amorosa. Si se puede amar y ser amado (que haya correspondencia entre los amantes), se cumplen objetivos planeados, y se logran cumplir idealizaciones propias de la infancia (en donde también hubo logros, hazañas y vínculo de amor con los padres o sustitutos). Si hay logros en las tareas o planes, en las identificaciones y los ideales yoicos propios de la infancia (que continúen existentes en la juventud o adultez) y hay correspondencia en los vínculos amorosos (en donde se le devuelve amor correspondido al sujeto), entonces podemos hablar de que la autoestima se mantiene en ciertas magnitudes de estabilidad.
Aunque no todo en el cumplimiento de los ideales que se ve sometido el yo, puede ser satisfactorio. Y por diversas circunstancias, a causa de una frustración externa o interna, ya sea en el amor, o en alcance de un propósito, de un ideal, etc. esta autoestima, este yo enlazado a ella, se ve herido, golpeado, frustrado y “bajoneado”, hasta tal punto de generarse una especie de derrumbe de todo lo que parecía hasta el momento idílico.
Pasemos ahora a tener en cuenta una definición etimológica. Persona: Del lat. persōna 'máscara de actor', 'personaje teatral', 'personalidad', 'persona', este del etrusco φersu (phersu), y este del gr. πρόσωπον prósōpon. En otra variable, per-sonar algunos hacen referencia a la reverberación, al resonar. También en la actualidad se relaciona con el individuo como actor social, sujeto de derecho, reconocimiento jurídico legal. Estas definiciones lingüísticas de persona, dan cuenta de la relación del individuo respecto a un otro, poniendo en juego la comunicación y el reconocimiento mutuo (implícito o explícito). Por un lado, "el sujeto manifiesta una máscara comunicativa expresiva que resuena en el otro" -y el otro también presenta una máscara que comunica, expresa, resuena-; y por otro lado, en esa relación hay un reconocimiento legalizado de ese intercambio entre individuos, la posibilidad de socializar, a través del lenguaje. Es decir, un vínculo sano entre pares, necesita un reconocimiento mutuo entre las partes, una estima propia equilibrada y reconocimiento de una estima en el otro también equilibrada. Es necesario que no haya sobrevaloración ni tampoco infravaloración. Es así como dice Maslow “las dificultades con el mundo externo corren parejas con las dificultades con el mundo interno- es que deberíamos esperar que la comunicación con el mundo exterior mejore a media que mejore el desarrollo de la personalidad, su integración y totalidad”.
Este equilibrio, esta mesura narcisista, que contempla a uno mismo y a un otro en una ética relacional, no va a ser sin el reconocimiento de la propia sombra. Aquellas partes oscuras del carácter, de la personalidad, que intentan negarse, reprimirse, rechazarse (por vergüenza, miedo, dolor, etc.) no pueden ocultarse sin más, de hecho se relegan a lo inconsciente. Es decir, no dejan de existir sino que, pujan desde lo desconocido (subterráneamente), y obstaculizan el intercambio con los demás, la comunicación, la recepción y emisión de mensajes, la percepción, y la acción. Jung afirma “jamás alcanzaremos nuestra totalidad si no asumimos las oscuridades que hay en nosotros pues no hay cuerpo que, en su totalidad, no proyecte una sombra y esto no en virtud de ciertos motivos razonables, sino porque siempre ha sido así y así es el mundo”. Aquello reprimido en el interior aparece afuera como no reconocido, hechos, acciones, palabras, circunstancias, sentimientos, reacciones, etc.. Denotan sufrimiento, incomprensión, un complejo perteneciente a la categoría de síntomas, característica neurótica, separación de una parte propia, que al ser oscura, sombría, no se la quiere aceptar, reconocer, y menos aún integrar a la totalidad de la personalidad.
“Es cierto que quien mira en el espejo del agua, ve ante todo su propia imagen. El que va hacia sí mismo corre el riesgo de encontrarse consigo mismo. El espejo no favorece, muestra con fidelidad la figura que en él se mira, nos hace ver ese rostro que nunca mostramos al mundo, porque lo cubrimos con la persona, la máscara del actor. Pero el espejo está detrás de la máscara y muestra el verdadero rostro. Ésa es la primera prueba de coraje en el camino interior; una prueba que basta para asustar a la mayoría, pues el encuentro consigo mismo es una de las cosas más desagradables y el hombre lo evita en tanto puede proyectar todo lo negativo sobre su mundo circundante. Si uno está en situación de ver su propia sombra y soportar el saber que la tiene, sólo se ha cumplido una pequeña parte de la tarea: al menos se ha trascendido lo inconsciente personal. Pero la sombra es una parte viviente de la personalidad y quiere entonces vivir de alguna forma. No es posible rechazarla ni esquivarla inofensivamente” (Jung). Lo importe de meditar sobre la integración de la personalidad total, es en algún punto un hecho ético social. Lo oculto, reprimido, negado, esta sombra extraña, repercute en la relación intrapersonal, y también en el lazo social, la interacción se ve socavada, distorsionada. Eso extraño no reconocido posiblemente se proyecte, viendo en el otro lo que no puedo ver en mi mismo, y viceversa, lo que genera una compleja distorsión de las cosas. El lazo termina formándose por identificaciones imaginarias en torno a las identidades de la persona, identidades narcisistas. Esto se vivencia no sólo en el encuentro entre dos individuos, sino que también las masas humanas se alimentan de imágenes identificatorias narcisistas. Agrupándose en derredor de ideas, y propósitos cercenan la “personalidad colectiva total” (integradora), y excluyen su contraparte extranjera, extraña, su sombra, las "ideas enemigas". La relación con el otro, con lo exterior, con la sociedad otra, con la naturaleza, con el mundo se ve entonces perjudicada por la ceguera y la miopía reduccionista.
En resumen, hablar de un equilibrio en la autoestima es tener en cuenta la personalidad y su sombra. Con el arduo trabajo de reconocimiento de ese ying y yang internos: la toma de consciencia de los aspectos que se muestran -la persona, la máscara- y aquellos que se ocultan, reprimen -la sombra-, con su integración se puede situar un balance saludable con uno mismo y un reconocimiento del otro. Esta integración de la personalidad total no puede darse de un solo salto, en un gran momento, más bien se trata de pequeños pasos acumulados a lo largo de la vida, de un aprendizaje continuo. La verdad cura, desenmascarar y alumbrar aquellos rincones oscuros del alma, posibilita la integridad de la personalidad que en potencia hacen a los grandes valores del ser humano, muchas veces opacados por los conflictos bélicos, la crisis humanitaria, las injusticias, la pobreza, la opresión de unos a otros, la catástrofe ecológica, y un sin numero de atrocidades y vilezas que se hacen imposible de negar.
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Problemáticas y Síntomas (II)
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Perspectiva Psicoterapéutica
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Lo que resistes, persiste
“La psicología es la ciencia de la conciencia y de sus datos; es, también, la ciencia del inconsciente, pero sólo en segundo lugar, pues el inconsciente no es directamente asequible” (Jung). Para acceder a lo inconsciente, hay que hacer algo extra. Por un lado, entre ambas instancias hay diferencia, es decir, no son lo mismo, o más bien la cualidad del contenido no es la misma. Por otro, existiría un grado de continuidad entre ambos sistemas.
Uno de los objetivos terapéuticos sería hacer consciente aquello que permanece en las sombras -lo inconsciente-. Freud al afirmar “todo lo que perturba el progreso del trabajo terapéutico es una resistencia”, señala que este proceso no es sin inconvenientes, ya que implica sortear obstáculos y dificultades; "sustitutos todos" de resistir al cambio, y continuar manteniendo la zona de confort. Cambiar, desarrollarse, crecer, madurar, transformarse personalmente implica tolerar la renuncia a posiciones subjetivas (que ya no sirven). Una realidad que, según Lacan, no se experimenta sin cierto grado de angustia.
Es importante mencionar que la resistencia, en muchas ocasiones, se manifiesta de manera inconsciente: surge desde el Yo, escapando al reconocimiento directo del paciente. El Yo, sin saberlo, obstaculiza el acceso a lo inconsciente. Y profundizando aún más en esto último, podemos afirmar que, la raíz de toda resistencia se entrelaza a la compleja trama biológica del ser humano, y se amalgama con su carácter. Podemos concebir la resistencia como un proceso psicobiológico inconsciente.
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Algunos fundamentos
Algunos fundamentos
El psicoanálisis constituye una herramienta psicoterapéutica fundamental, un punto de partida clave, para avanzar en la comprensión profunda de los aspectos del alma (psique). Y no caer en el intento, en un derrotero propio de la imagineria mental. El psicoanálisis es psicología profunda.
Esa misma causa, posibilita considerar el imposible planteado por Lacan, destacando que el psicoanálisis -y cualquier otra práctica seria- no se limita a la vía intelectual o académico-pedagógica. Para comprender el psicoanálisis, es necesario experimentarlo a través de un análisis personal con un profesional que, haya atravesado su propia experiencia terapéutica y elaborado en principio aspectos de su narcisismo.
Refiriéndonos a Freud, su obra clínico-teórica e investigativa sigue siendo relevante para abordar problemáticas contemporáneas como ansiedad, fobias, angustias, miedos, pensamientos recurrentes, trastornos alimenticios, entre otros. A pesar de las diferencias en los modismos de expresión de las psicopatologías, entre los siglos XIX y XX. La obra de Freud continúa siendo un recurso válido para comprender las complejidades humanas en contextos diversos. Realizar una terapia psicoanalítica conlleva considerar las fases evolutivas del desarrollo psicosexual. Éstas constituyen un complejo psicológico de jerarquías.
La comunicación espontánea natural (o asociación libre) es un aspecto importante en la terapia psicoanalítica, en relación a otro concepto también significativo, la resistencia. Vencer las resistencias, atravesarlas, se convierte en avance.
Sigmund Freud destacó por su habilidad para observar y escuchar más allá de lo evidente, cuestionando las prácticas médicas de su tiempo. Y a su vez, incorporó e integró diversos conocimientos científicos, creando un método de trabajo que evolucione con el tiempo. En resumen, el movimiento psicoanalítico que se gestaba, sus fundamentos en la obra freudiana, el aporte de sus colegas, alumnos (o discípulos), y el desarrollo de la psicología posterior, brindan herramientas para la construcción de una cosmovisión (Weltanschauung) integral.
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¿Cuánta luz ha de ingresar por la ventana? Si aquella luz sería metáfora de epifanía...no sería incorrecto de todos modos, aquella mesura ...
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Bosquejo: Escucha tú pequeño ego. Que dices NO a la guerra mientras en el fondo la incitas. Te pones en bandos, sean de fútbol, agru...



